2025-07-27

ENCUENTRO

Cómo fue el reencuentro de Zaira Nara y Nora Colosimo en Italia

La modelo se reencontró con su madre en medio de sus vacaciones por Italia, y las fotos en las redes sociales no faltaron.

Con un mate en la mano, el sonido del Mediterráneo de fondo y una sonrisa serena, Zaira Nara encontró en el sur de Italia mucho más que un destino turístico: un espacio para respirar, reconfigurar sus días y reconectar con lo esencial. Recién separada de Facundo Pieres y en plena temporada estival, la modelo y empresaria se refugió en Sicilia junto a sus hijos, Malaika y Viggo, y su mamá, Nora Colosimo, en una escapada que retrató en detalle a través de sus redes sociales.

Las imágenes que compartió desde su cuenta de Instagram revelan un recorrido íntimo y relajado. “Mate, helado, playa, familia y amigos”, escribió Zaira en uno de sus posteos, en lo que bien podría leerse como el manifiesto de su verano europeo. Con esa frase, condensó el espíritu de un viaje en el que primaron los vínculos y la simpleza, enmarcados en escenarios de belleza atemporal.

Sicilia la recibió con sus típicas callecitas empedradas, casas de colores cálidos y plazas colmadas de historia. Lejos de la rutina y las cámaras de las campañas publicitarias, la exconductora de Morfi compartió almuerzos al aire libre con platos típicos italianos, caminatas entre callejones floridos y tardes de helado junto a sus hijos. La estética de sus publicaciones transmitió un estilo relajado y chic, con vestidos livianos, colores neutros y el pelo al viento: una apuesta por lo simple, lo natural y lo familiar.

Su paso por la isla volcánica también incluyó momentos más contemplativos. En varias imágenes se la puede ver caminando sin apuro, capturando detalles arquitectónicos, fachadas desgastadas por el tiempo y la luz dorada que baña las tardes sicilianas. Cada foto parece narrar una historia distinta: una mesa con antipasti, una plaza encendida de risas, un abrazo con sus hijos, una pausa frente al mar.

Previo a su arribo a Sicilia, Zaira había hecho escala en las playas de Ibiza y Formentera, en España. Allí empezó a dejar atrás el clima de montaña que había retratado días antes en el Cerro Bayo, en el sur argentino, donde había compartido postales entre nieve y abrigos gruesos. El pasaje de la Patagonia a Europa marcó también un cambio de aire emocional: del frío al calor, del café caliente al gelato, de la montaña al mar.

La interacción con sus seguidores no se hizo esperar. Comentarios como “Sos preciosa, tu familia aún más”, “Ahí quiero envejecer, es una de las ciudades más bellas que conocí” o “Hermosa mujer, excelente madre”, se multiplicaron en sus publicaciones. Otros destacaron su energía, su conexión con la maternidad y la manera en que inspira a vivir el presente. “Vení a Parma y te llevo a comer las mejores cosas del mundo”, escribió un usuario, celebrando su cercanía digital.

 

 

 

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