2025-07-04

CAMINOS DISTINTOS

A qué se dedica Matías, el hijo de Mario Pergolini que se la jugó por su polémico proyecto personal

Hermano de Tomás y Valentina, Matías es el hijo del medio de Mario Pergolini y Dolores Galán, tiene 26 años y es licenciado.

Matías Pergolini eligió no seguir los pasos de su papá, Mario Pergolini. A sus 26 años, el hijo del empresario y comunicador se graduó como Licenciado en Psicología (como su mamá, Dolores Galán), pero su pasión pasa por otro lado: la música, las fiestas y el detrás de escena de la noche porteña en donde ya se está haciendo un nombre. 

Hermano de Tomás —quien creó su propia plataforma digital y trabaja en Vorterix— y de Valentina —que debutará como actriz bajo la dirección de Fer Dente en el musical Despertar de primavera—, Matías es el del medio y el del perfil más bajo. Se formó en la Universidad del Salvador y, según mostró Mario en redes, muy orgulloso, se recibió en septiembre del 2024.

Pero Matías por ahora no ejerce como psicólogo sino que se metió de lleno en la movida nocturna: produce eventos, musicaliza y tiene presencia en la escena urbana de Buenos Aires. En su Instagram, que supera los 10 mil seguidores, suele mostrar algo de su actividad como DJ y como organizador de fiestas.

Una de las más conocidas es Clímax Buenos Aires, un ciclo de reggaetón que ya se volvió un clásico entre jóvenes que buscan bailar sin parar. Allí, Matías no solo pone música, también gestiona todo lo que sucede tras bambalinas: sonido, luces, ambientación.

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Eso sí: mantiene una profunda relación con Mario Se lo escucha en “Cohete al Sol”, el programa que conduce en Vorterix, la radio multiplataforma que fundó su papá. Además, comparten fanatismo por Boca y suelen mostrar sus intercambios en redes.

A diferencia de otros hijos de famosos, Matías prefiere el perfil bajo. No aparece en escándalos ni busca figurar en portales. Mantiene una presencia selectiva en redes, sin exponer su vida privada ni subirse al juego del streaming.

Mientras Valentina se lanza a los escenarios como actriz y Tomás se afirma como creativo digital, Matías se desmarca con un camino propio, donde se cruzan la psicología, el arte y la música urbana. Por ahora, sin cámaras ni flashes, pero muy entusiasmado y con cada vez más público.

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