Se puede colaborar
Historia de un rescate con final inesperado: una yegua había sido atropellada y a los pocos meses, tuvo una cría
Un grupo de rescatistas junto al único veterinario que quiso ayudar, pudieron ponerla a salvo y al acercarse la fecha de su cirugía luego de casi 5 meses de cuidarla algo pasó, no estaban resguardando solo una vida eran dos porque la yegua dio a luz.
Hace algunos meses llego a oídos de un grupo de rescatistas de animales la triste noticia de una yegua que estaba atropellada en las afueras de Junín de los Andes, al llegar al lugar la encontraron tirada al costado de la ruta con una pata con fractura expuesta.
Así la encontraron al regresar por ella.
Fue enorme el dolor al verla así tan grande y tan frágil a la vez, tenían que planificar su traslado pero no era tan simple ya que debían buscar un lugar donde llevarla y lo más importante, como hacerlo para no aumentar el daño.
El Cordillerano dialogó con Marcela González, integrante del grupo de rescatistas para que cuente el paso a paso desde que conocieron a Mili hasta la actualidad. “El 7 de septiembre hubo un siniestro aproximadamente a 25 kilómetros de Junín de los Andes y nos dieron aviso de que había un animal al que habían chocado con un auto, que lo habían visto caminando”.
Le dieron los cuidados necesarios hasta que llegara el momento de la cirugía.
El aviso fue por la mañana cuando una persona que viajaba para Aluminé la vio con la pata quebrada, después de llamar a las autoridades policiales y buscar veterinario fueron a su rescate.
“Cuando la encontramos estaba al costado de la ruta, sobre el mallín pero alguien la había maniatado las tres patitas sanas y en la otra, tenía una fractura expuesta”.
Sucedió lo inesperado, Mili dio a luz, la cría fue bautizada como Eluney.
La desataron y le hicieron las primeras curaciones y le inmovilizaron la pata quebrada. “Íbamos todo el tiempo a verla mientras buscábamos un lugar donde llevarla, nos turnábamos para acompañarla”.
No era una distancia corta desde la ciudad por lo que se organizaban para darle agua y comida y limpiar las heridas. Sebastián, un veterinario se ofreció para revisarla. “A los diez días creo que conseguimos un corral para trasladarla y le seguíamos haciendo las curaciones todos los días”.
A pesar de tanto sufrimiento, pudo tener a su cría.
El accionar de Eliana, referente del grupo Lihuen de Junín de los Andes también fue fundamental en el rescate y cuidados de la yegua. “Anduve con problemas de salud pero cada vez que podía iba a verla, era muy importante ir todos los días para darle agua, primero sacábamos de un arroyito pero después se secó así que teníamos que ir mucho más lejos a buscar a un río”.
Sebas más allá de ocuparse de la herida le aplicó las vacunas correspondientes y todos los cuidados veterinarios necesarios. “Nunca nos cobró un peso, se puso la causa sobre sus hombros” dijo muy emocionada.
Está en muy buen estado de salud.
Algunos días Mili estaba bien y otros más molesta, "a veces se enojaba cuando la queríamos curar, ya no aceptaba que la acostáramos así que había que atenderla parada, poniéndole pasto se entretenía y se hacía mejor la tarea”.
Al comenzar a preguntar costos de la cirugía vieron que era imposible conseguir el dinero. “Cada tornillo salía cerca de $ 200.000 así que en el mientras tanto, se le hizo un entablillado porque lo importante era tratar de salvarle esa pata”.
“Conseguimos los materiales y el papá de Eli hizo los tutores, finalmente en enero se iba a hacer la cirugía pero por cuestiones ajenas a nosotros se tuvo que suspender”.
Mili parece sonreír.
Mily fue mamá
Después de eso, un día de semana fueron a darle comida y le mandan fotos de que Mili no estaba sola, había una cría acostada junto a ella. “La sorpresa fue increíble, se tenía la sospecha de preñez pero en ningún momento se confirmó ya que se concentró toda la atención en su pata pero de haberse realizado la cirugía habrían estado en peligro las dos"
Les dijeron que algunos animales cuando sufren traumas como los que vivió la yegua, de alguna manera intentan “esconder” su preñez. “A la bebé la bautizamos Eluney, ya cuando nació era enorme y con las patas muy largas”. Era tan alta que le costaba amamantar así que buscaron los desniveles del corral para que pudiera acomodarse bien.
Ya en ese momento el grado de confianza del animal hacia sus rescatistas y veterinario cambió. Esperaba el momento en que llegaran y lo festejaba de alguna manera. “Es un animal tan fiel y tiene tanto cariño para darnos que realmente nos conmueve con sus actitudes” dijo muy conmovida.
“Con el nacimiento de Eluney todo cambió y necesitábamos ponerlas en un lugar más seguro” dijo.
El nacimiento de la pequeña sorprendió a todos.
¿Dueño?
Cuando paso lo del rescate de la yegua al tercer día apareció una persona y dijo no poder hacerse cargo, le pidieron que la cediera al grupo pero no realizaron ningún papel solo tenían la exposición policial dando a conocer la situación. Para moverlas a otro espacio se necesitaban papeles de tenencia entonces pidieron ayuda en el juzgado de Paz.
El dueño fue citado y se presentó diciendo que el animal era de su hermano y que no quería tener problemas que él ya había cedido cuando se lo pidieron pero la policía no tomó su declaración, le hicieron firmar un papel que decía que había recibido a Milagros el jueves 12 de septiembre cuando desde el mismo 7 de septiembre se hizo cargo el grupo.
Se acercaron varios médicos traumatólogos con intenciones de ayudar en la causa y futura cirugía pero por cuestiones de tiempos y organización se fue postergando por más tiempo.
Quienes se ofrecieron prefieren el anonimato y al igual que el veterinario a cargo, pusieron su conocimiento y tiempo sin recibir un pago por su labor. "Conseguimos un terreno gracias a otra asociación que además tiene ese espacio para trabajar con equinoterapia”.
Ya están en ese nuevo elugar. “Eluney es muy inquieta y cómica, intenta correr y se tropieza, va para todos lados y no para, al único que realmente le hace caso es a su veterinario”.
Un día sin saber cómo, alguna de las dos abrió una canilla inundando todo el galpón. “Por la altura creemos que fue Mili, se ha patinado y quedó tirada en el piso de tierra, toda mojada, así que fue todo un tema hacerla pararse y comenzar a sacar el agua”.
Durante ese tiempo tenían que racionarle el alimento ya que en espera de la cirugía, no podía subir mucho de peso para una mejor recuperación de la pata. “Hubo personas que nos dijeron de todo, que la teníamos abandonada por eso estaba tan flaca pero sabíamos lo que hacíamos”.
Ambas están protegidas gracias a una suma de voluntades.
La cirugía
Finalmente llegó el momento de la cirugía. “Salió todo muy bien, nunca más va a poder ser montada porque no se le puede sumar peso”.
En una de las fotos se la ve simplemente sonriendo. “Se está recuperando muy bien, para seguir haciéndole curaciones le damos unos bocaditos de avena como mimo porque ya está cansada de que le toquen la pata”.
Habló de la cirugía “fue una hora y veinte minutos que esperamos, se pensaba hacer en dos etapas pero finalmente lograron finalizar en una sola”.
Afortunadamente todos los recaudos que tomaron día tras día sobre esa herida, dio sus resultados. Fueron meses de curaciones, conseguir tiras de tela de sábanas para cambiarle, apósitos, cintas especiales, un paquete grande de algodón por recambio y muchos otros elementos que debían tener a mano, muchos de los cuales pagaron de sus bolsillos. Gran parte de la medicación fue donada por el mismo veterinario y algunas otras pagadas directamente por colaboradores en las veterinarias al igual que la alimentación.
“Nunca hubo infección, aprendimos a inyectarla, pero todo lo que ella soportó es increíble. “Nosotras estamos acostumbradas a curar mascotas pero un caballo nunca”.
Hay que cuidar esa pata como oro, así que esto sigue por un buen tiempo hasta que cicatrice bien.
Nunca debió estar suelta en una ruta, pero eso ya quedó en el pasado.
Se puede colaborar
Todavía necesita mucha ayuda de la comunidad. Quienes estén cerca de Junín pueden colaborar con gasas, iodo, agua oxigenada, suero, pladsul o algodón.
Además habilitaron dos alias:
Farmacia Farmacentro: Alias: olmo.azareo.yudo.mp a nombre de Luis Alejandro Busnadiego
Forrajería La Primavera: Alias laprimavera3365 a nombre de Orlando Matías Inalef.
El título de la transferencia debe citar MILI y ELU y luego enviar el comprobante a Marcela González al teléfono +54 9 2995 76-2604.