¡QUÉ FUERTE!
La reacción de Martina de Gran Hermano al enterarse que su abuela murió y no se lo dijeron
La última gala de eliminación de Gran Hermano dejó un sabor agridulce. Martina Pereyra, una de las participantes más carismáticas del reality, abandonó la casa este domingo. Pero más allá del juego, lo que realmente conmovió a los seguidores del programa fue enterarse del difícil momento personal que la joven atravesó tras su salida.
Martina, que había demostrado en cada gala un fuerte vínculo con su abuela —a quien saludaba afectuosamente en cada emisión—, recibió una dura noticia apenas pisó el exterior: su abuela había fallecido durante su estadía en la casa.
La información fue compartida en el stream Menta Granizada por Locho Loccisano, quien explicó que la exjugadora se encontraba muy afectada por la situación. “Me acaban de confirmar, 99,9 por ciento seguro, que Martina hoy no va al debate. (...) Se enteró lo de la abuela y está muy mal Martina en este momento, chicos”, dijo.
Según detalló, Martina había solicitado una videollamada con su abuela apenas abandonó el reality, sin saber lo que había ocurrido. La familia, en ese momento, se vio obligada a contarle la verdad.
“Martina entró a la casa del hermano con la abuela enferma, y todas las galas ella la saludaba. Cuando pedían un congelado pidió a su abuela”, recordó Locho, resaltando la importancia que tenía ese lazo en la vida de la joven.
Aunque inicialmente se especuló con que no participaría del debate, la joven decidió asistir al Debate conducido por Santiago del Moro, donde habló por primera vez sobre la pérdida. Fue entonces cuando el presentador de Gran Hermano le preguntó cómo estaba luego de recibir la dura noticia.
“Estoy bien. Fue un shock hoy cuando me lo contaron, pero fue decisión de mi familia. Lo entiendo y lo comparto. Todavía siento que no caí”, expresó Martina, dejando ver la mezcla de dolor y serenidad con la que intenta procesar este duro golpe.
Su presencia en el piso sorprendió a muchos y fue valorada como un gesto de fortaleza. En medio del juego y la exposición, la joven demostró que, más allá de las cámaras, hay emociones reales y vínculos que trascienden cualquier pantalla.