El maestro chocolatero Carlos Zapata ya eligió a su discípulo
Hace un tiempo tomó a un joven como su discípulo para que, llegado el momento, ocupe su lugar en la empresa.
Carlos era muy joven cuando se acercó a pedir trabajo “me recibió don Benito Secco y ese mismo día, me quedé a prueba”, recordó.
Matías Oyarzú, feliz de recibir las enseñanzas del maestro chocolatero.
Primero estuvo en el sector de heladería pero sus ganas de aprender, lo fueron llevando hacia otro camino. Todo iba bien pero un par de meses después, sentía que su amor por la cocina seguía intacto, “le comenté a don Secco y en lugar de dejarme ir, me preguntó si me gustaría aprender a hacer chocolate”.
Más allá del aprendizaje de la técnica y el manejo de los insumos, hay secretos que solo se reciben a través de la voz de otras experiencias. En el caso de Carlos fue Fernando Pérez, “nunca manejamos recetas escritas, me las fui aprendiendo a medida que pasaba el tiempo”, comentó.
Fórmulas y cremas nuevas, productos e innovaciones están solo en la mente del maestro chocolatero. En DELTURISTA la lista de variedades es casi interminable y siguen sumando.
Discípulo
Tal como en aquel momento hizo Pérez con él, Carlos hace 3 años comenzó a transmitir sus conocimientos a un joven, Matías Oyarzún. “Han pasado otros pero con él sentí una química muy especial y quizás, me vi reflejado en mis primeros tiempos en la empresa”.
Matías también fue pasando por diferentes sectores de DELTURISTA, “yo iba viendo su manera de actuar, el respeto que tenía hacia la gente, su compromiso, ganas de crecer y aprender, entonces, decidí que fuera mi discípulo”, dijo.
Tiempo después, al momento de tomarse unas vacaciones, Carlos le preguntó al joven si se animaba a reemplazarlo, y Matías lo hizo muy bien. “Estoy feliz porque aposté a él y no me defraudó”, dijo muy orgulloso.
Discípulo
Este 2025 será la tercera participación de Matías Oyarzún en la Fiesta del Chocolate y en el armado de la barra gigante sobre calle Mitre.
Habló de Carlos Zapata: “Yo siento que es mi 'sensei' (término japonés que se utiliza para referirse a un maestro), porque no solo he aprendido sobre las técnicas del chocolate, es una persona que me sigue transmitiendo valores y experiencias”.
Ya va a cumplir 5 años como integrante de la gran familia de DELTURISTA y tres como chocolatero. “Cada vez que pasaba cerca de la isla de elaboración llevando mercadería, miraba lo que hacía y preguntaba pero habían tomado a otro muchacho así que no veía una oportunidad de sumarme”.
Una mañana vio que ese joven ya no estaba, “vino Carlos y me preguntó si de verdad estaba interesado en aprender y le dije que sí, que le iba a poner toda la onda pero de ahí a que me salga, sería otro tema”. Fue sincero porque su respuesta estaba llena de miedos e inquietudes.
Primero hacía media jornada como aprendiz y el resto como heladero. “Después de un mes me dijo que con ese tiempo no alcanzaba, quería que esté 8 horas con él y así arranqué con todo”.
Zapata tiene como premisa que “ya está todo inventado” entonces Matías a medida que fue tomando confianza en sí mismo, se animó a empezar a mezclar esos inventos, jugando con propuestas innovadoras.
“Logré una crema de flan, a la que le agregué cereal, cambiando el dulce de leche original por chocolate amargo, ese día te juro que temblaba cuando se lo mostré”, recordó.
Al principio tenía mucho miedo pero fue gustando lo que hacía y eso le fue dando más seguridad y confianza. “Estoy feliz de trabajar con Carlos y siento que soy un afortunado, Bariloche es turismo, el turismo busca el chocolate y poder brindarles productos nuevos te hace sentir orgullo”, reflexionó.
Aseguró que lo que hacen día tras día es un arte y como tal, hay que ponerle mucho sentimiento y dedicación. “No cualquiera enseña de la manera que Carlos lo ha hecho, con mucha humildad impone rectitud y esmero, sobre todo teniendo en cuenta que no es su obligación hacerlo”.
Ahora espera ansioso el momento de su tercera barra gigante, “en la primera sinceramente estaba reperdido, no sabía qué tenía que hacer y tenía los nervios a flor de piel pero ahora, sé que la voy a disfrutar mucho”.
No todos en estos tiempos, tienen la oportunidad de contar con un maestro que enseñe su arte de manera desinteresada y eso Matías lo sabe y agradece. Bariloche tiene garantizado maestro chocolatero por muchos años más.