2025-04-08

La amistad y vocación de servicio lo llevaron a la búsqueda incansable del cuerpo de Ezequiel

La búsqueda de Matías Ezequiel Vergara en Villa La Angostura mantuvo en vilo a mucha gente. Lamentablemente se dio el peor de los desenlaces al conocer ayer, las palabras de despedida de sus familiares, confirmando que el cuerpo hallado era el del joven buscado.

El Cordillerano dialogó con Ismael Ayala, bombero voluntario de la Villa y amigo de Ezequiel, quien recorriendo los cerros y, mirando videos y fotos, pudo reconocer los lugares a los cuales iba de manera cotidiana el joven desaparecido.

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Ismael tiene 26 años y cuando tenía 19 ingresó al cuerpo activo del cuartel. “Un tío es bombero así que desde chiquito veía lo que hacía y jugaba entre los camiones, después también se sumó un primo y no dudé que quería serlo”.

La búsqueda

Estaba al tanto de  la búsqueda y veía el movimiento del helicóptero. “Pablo Arias es referente local del taekwondo en Villa La Angostura, durante tres años tomé clases con él y además, trabajamos cerca, así que somos amigos”.

Pablo es tío de Ezequiel y le pidió si podía acompañarlo a buscar en la montaña. “Además era mi amigo así que ni lo pensé, en un principio íbamos a subir los dos pero como lo vi mal, nos acompañó mi hermano Daniel”, comentó.

Ismael va a la montaña desde los 6 años, por lo que es conocedor de la zona. “Desde que empezamos la caminata le fui pidiendo información a Pablo de los lugares a los que le gustaba ir a Ezequiel, me mostró fotos y videos y así me fui orientando de hacia dónde buscar”.

En el camino se encontraron con efectivos policiales, quienes ya sabían que ellos se habían sumado a la búsqueda. “Seguimos dos filos adelante, a Pablo le dio un mareo así que lo dejé con mi hermano y seguí subiendo solo, y pasando un risco encontré la mochila”.

Desde la Cruz hacia arriba es casi una hora de caminata, “entonces tomé la decisión de subir las piedras escalando, más arriba encontré huellas y esas huellas me llevaron unos 200 metros más adelante, donde estaba la campera de Ezequiel”.

Vio más marcas y así supuso que ese había sido su camino final. “Para trepar hasta ahí hay que hacerlo con cuerdas y con mucho cuidado porque es sumamente peligroso pero me mandé despacito”.

Al llegar arriba decidió comenzar a descender por la otra ladera, "como soy bombero ya me ha tocado ir a buscar personas en estas situaciones en la montaña, así que hice el recorrido hacia abajo siempre tomando como referencia la campera que quedó arriba”.

Siguió bajando agarrado de las piedras por lo que no podía mirar hacia abajo, pero al llegar se encontró con el cuerpo de Ezequiel a menos de un metro. “La caída es de aproximadamente 300 metros en picada”, dijo.

Luego tuvo que volver a escalar el paredón y desde ahí fue trotando hacia donde había encontrado la mochila, avisó a la policía y comenzó el operativo para rescatar el cuerpo.

Aclaró: “mi intención no era de gran heroísmo ni nada por el estilo, en todo momento me cuidé mucho pero quería encontrar a mi amigo”. Ahora le queda la paz de haber colaborado con la familia, ayudando para que puedan velar a su ser querido, cerrar un ciclo y seguir adelante.

 

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