2025-04-06

ERA FÁCIL OBTENER CIERTAS PASTURAS EN LOS BOSQUES DEL NAHUEL HUAPI

Papas que se helaban y lluvias impiadosas en los albores agrícolas de Bariloche

Los primeros emprendimientos agrícolas de la zona aprendieron a fuerza de prueba-error. Había que tener cuidado con los desniveles en los terrenos y la alfalfa se daba a pesar de las intensas nevadas.

Las primeras experiencias agrícolas en el área actual de Bariloche tuvieron sus bemoles. Por ejemplo, de un mismo sembradío de papas sectores se veían afectados por las heladas y otros no. En tanto, cultivos que conseguían superar las grandes oscilaciones térmicas del verano no llegaban a prosperar ante las torrenciales lluvias del otoño. No obstante, en algunos casos solo alcanzaba con desparramar semillas al interior de un bosque para obtener pastizales de excelente calidad.

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Las precedentes fueron algunas de las observaciones que elevó al gobierno nacional el ingeniero Eliseo Schieroni, quien llegó a la zona para iniciar el ordenamiento urbano de la población en torno al gran lago y, además, efectuó una mensura. Párrafos del documento aparecen en “Las colonizaciones del Nahuel Huapi. Patagonia-Argentina” (Edición del autor-2017), del agrimensor ya retirado Cristian Pablo Müller.

Después de un período de tantos contratiempos como aprendizajes, “la experiencia los empieza a hacer previsiones (por previsores), así en sus desmontes ralean los árboles sin enrasarlo todo dejando suficiente espacio para dar paso al sol y al aire pero asegurándose un abrigo a la acción de los grandes vientos”, señala el texto del ingeniero. “También en sus siembres de papas, habíales (sic) sorprendido el hecho de que una misma sementera esta, se había helado por partes”.

Fenómenos que todavía perduran en el Bariloche del siglo XXI, aunque en el presente muy pocos vecinos/as siembren papas. “Hoy buscan en la configuración del suelo, terrenos donde el sol penetra después de haberse derretido la helada, o en estado avanzado de ella”, constató Schieroni. Sin embargo, esa precaución no resultó del todo para otro tipo de sembradíos: “Así en las sementeras de trigo, avena, cebada, etc. han tenido más pérdidas que por las heladas, con las lluvias respectivas de Otoño (sic) que les ha tomado sin trillar con sus parvas a la intemperie”.

Arado en la zona de Llao Llao, aunque en 1960. Archivo Visual Patagónico.

El ingeniero elevó su informe en 1906, de manera que algunos de los establecimientos agrícolas que observaba, podían tener hasta una década. “Hoy levantan galpones para guardar esos frutos y trillarlos cuando les sea más oportuno”, resaltó. “Estos galpones son económicos, donde la madera le es abundante y trabajable y solo emplean en su construcción el hacha y la sierra que ellos mismos saben hábilmente manejar”, consideró.

Era considerable la diversificación en el uso de la tierra en la Colonia Agrícola Nahuel Huapi. “Las sementeras que hasta hoy se dedican son el trigo, la avena, la cebada, la papa, la alfalfa y los pastos llamados miel y ovillo”, enumeró el inspector. Por entonces consignaba que “la alfalfa recién empieza a ensayarse en su cultivo. De los que más han sembrado es la casa Chile-Argentina en los terrenos ocupados por Hube y Achelis, Otto Goedek (Goedecke), Bernardo Book (sic) y otros”.

Con aquello de la “casa” se refería a la firma comercial de capitales mayoritariamente alemanes que fue decisiva en los orígenes de la economía capitalista en Nahuel Huapi, justamente con esos apellidos como socios preponderantes en el área. Respecto de la alfalfa, observó el de Buenos Aires que “está demostrado que la nieve no perjudica su crecimiento”. También había otros forrajes: “De los pastos que más se están cultivando son los llamados miel y ovillo”.

En este caso, “la semilla la traen de Chile” y para el rubro”el ensayo más amplio es el que hizo Gaspar Potthoff”, puntualiza el informe. “Dentro de un bosque compacto de árboles arrojó la semilla sin arar previamente consiguiendo un pastizal tupido y que le permite actualmente cosechar semillas que vende a buen precio con destino a los lotes Pastoriles”, observó Schieroni.

Según el inspector, “su producción de alfalfa y los pastos citados siempre han de ser solicitados a buen precio”. De hecho, más al este, “en los terrenos de estancia, donde la altitud no permite estas sementeras lo buscan con empeño como un complemento esencial en invierno a los pastos comunes, y será exclusivo para la alimentación de reproductores y aún para animales de refinamiento atrasados por el frío y la escasez de pasto visible en las nevazones”, pronosticaba.

Dato relevante a la luz de los sucesos del reciente verano en la zona, “el ensayo de pasto miel y ovillo de Potthoff, fue en un terreno cuyo bosque acaba de incendiarse pero su suelo (era) de inclinación aparentemente inapreciable. Los árboles no desaparecieron, extinguiéndose los yuyos y malezas, habiendo claros que permitan en parte la entrada del sol y el aire. Hoy ese mismo bosque está nuevamente compacto de arbustos y yuyos, pero los pastos aludidos crecen igualmente tupidos”. A veces la historia de largo plazos puede dar pistas sobre cursos de acción que se podrían tomar en el presente.

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