MUJERES QUE TRANSFORMAN
Dos niñas rompen los protocolos de la historia
La catedral de San Pablo (Saint Paul's Cathedral) es la sede de la diócesis y del obispo anglicano de Londres. Es un icono ingles por excelencia ubicada en lo más alto de la ciudad, en el distrito financiero de Ludgate Hill. Fue construida entre 1676 y 1710, sobre las ruinas de una iglesia dedicada al apóstol que data del año 604 después de Cristo, como parte de la reconstrucción de la ciudad después del gran incendio de 1666. Con sus 111 metros fue el edificio más alto de Londres hasta 1962. En tamaño solo la supera en Inglaterra la catedral de Liverpool.
En ella se hicieron los funerales de Winston Churchill y de Margaret Thatcher, la boda de Diana y Carlos y se celebraron los finales de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Martin Luther King dio un sermón en 1964 ante los tres mil feligreses presentes. En sus instalaciones están sepultados los poetas John Donne y William Blake, la activista Florence Nightingale, el descubridor de la penicilina Alexander Fleming, entre otros.
Desde hace más de 900 años tenía un coro solo formado por niños y hombres sin ninguna explicación para esta restricción. En junio del 2024 Leila de 11 años y Lois de 10 años lograron ingresar. Son las primeras coristas. Al colocarse los sobrepellices blancos sobre unas sotanas negras -uniforme del coro- forman parte como miembros plenos. Fueron recibidas por Dame Sarah Mullally, la primera mujer en ser elegida obispo de Londres. En mayo de 2022 ella había afirmado “Sería fantástico escuchar las voces de las niñas contribuyendo”, comprometiéndose a que haya igualdad de oportunidades para el ingreso.
Cuando en 1913 las mujeres inglesas no podían votar. Un grupo de ellas, denominadas sufragistas, planearon poner una bomba debajo de la silla del obispo para llamar la atención y si bien pudieron hacerlo el artefacto no estallo. Siguieron esperando hasta que en 1918 algunas pudieron votar y recién en 1928 se logró el pleno derecho para todas.
Sin proponérselo estas dos niñas hacen historia, dejando de lado una regla sin justificación alguna.