ÚLTIMA TEMPORADA DE LA SERIE SE ESTRENÓ EN 2022
“Borgen” anticipó en qué consiste el interés de Trump por Groenlandia
Después de un paréntesis de casi una década, la exitosa producción retornó a la plataforma digital más vista y aunque con otros ingredientes, se anticipó a la crisis que actualmente enfrenta a Washington y Copenhague.
Casi tres años atrás, una serie dinamarquesa muy vista insinuó por qué Donald Trump quiere asumir el control político de Groenlandia, la isla cuyos gélidos paisajes interrumpen agua y hielos entre el norte del Atlántico y el Ártico. En la temporada más reciente de “Borgen”, que tiene como subtítulo “Reino, poder y gloria”, el hallazgo de petróleo en aquellos paisajes poco amigables desata una crisis en el Gobierno dinamarqués que amenaza la carrera política de Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen). Aunque en la ficción los intereses estadounidenses aparecen inicialmente en segundo plano, la trama desliza que, aunque sea sutilmente, Washington siempre incide en la política interna de sus aliados. En los hechos, con el retorno del magnate a la Casa Blanca, esa sutileza es la de un elefante en el bazar.
“Borgen” es el nombre con que familiarmente los daneses designan al Palacio de Christiansborg, sede de los tres poderes del Estado. Bastante antes de que las plataformas de streaming se adueñaran de nuestras vidas como televidentes, la serie se emitió por una cadena pública del país nórdico y en un punto fue profética, porque anunciaba la llegada de una mujer a la jefatura suprema del país. El hecho se concretó al año siguiente de su primera emisión, cuando la socialdemócrata Helle Thorning Schmidt tomó las riendas del país. Transcurría octubre de 2011.
En sus primeras temporadas, la trama se centró en destacar los condicionamientos que debía enfrentar una mujer al ocupar un puesto que tradicionalmente desempeñaban hombres y los costos aparejados: fracaso matrimonial y problemas en la crianza de los hijos. La propuesta que escribió Adam Price en conjunto con dos colegas y dirigieron Søren Kragh-Jacobsen y Rumle Hammerich también husmeó en la vidriosa relación que mantienen los grandes medios de comunicación con la política y viceversa.
Siempre Birgitte
En la entrega más reciente, la ya popular Birgitte desempeña el rol de ministra de Asuntos Exteriores y en primera instancia, ante el anuncio del descubrimiento, se opone tajantemente a la explotación petrolera porque su país es signatario del Acuerdo de París y planea abandonar el consumo de combustibles de origen fósil hacia 2050. Por las dudas, recordemos que, en buen romance, Groenlandia todavía está bajo control dinamarqués, es decir, es una rémora del colonialismo. Tanto en la ficción de “Borgen” como en la realidad.
Todas las temporadas están disponibles en Netflix, así que no vamos a avanzar mucho más con la cuestión cinematográfica, más allá de ponderar sus cualidades como serie. A diferencia de las temporadas previas, que precisamente fueron producción de la televisión pública danesa, la que llegó a la plataforma más recientemente es una iniciativa conjunta entre la gigante del video a demanda y productoras del país involucrado.
En la realidad, “hasta ahora no se pudieron poner en marcha grandes proyectos mineros, mientras que la perspectiva de extraer millones de barriles de petróleo hace tiempo que quedó sepultada por los enormes costos que representa hacerlo en el Ártico”, señaló a la prensa Torben Andersen, economista de la Universidad de Aarhus (Dinamarca). “Con las gafas más optimistas, es poco probable que la minería sea económicamente significante para Groenlandia en un horizonte de 10 años”, dictaminó.
Entonces, ¿por qué tiene Trump tanto interés y apuro? La anexión de Groenlandia a Estados Unidos no es una idea nueva, ya la había intentado en 2019 bajo su primer mandato. En esa oportunidad, propuso al Gobierno danés una posible venta, que Copenhague rechazó de plano y de manera vehemente. Llamativamente -por su paralelismo con “Borgen”- Casper Schrøder, especialista económico en la televisión pública danesa, aportó que “el subsuelo de Groenlandia contiene los minerales de tierras raras que hoy son tan importantes en la industria moderna de la tecnología, las baterías eléctricas o el armamento”.
China y Rusia
En efecto, bajo la superficie de 2,16 millones de kilómetros cuadrados de la isla, de los cuales el 80 por ciento están cubiertos por hielo, se encuentran importantes reservas de las así llamadas tierras raras. Son las que ambiciona Washington para disputarle a China el monopolio de su producción, ya que hoy el país asiático controla hoy el 80 por ciento de sus reservas mundiales. En la serie, es otra la potencia que aparece con intereses en el territorio groenlandés.
Mette Frederiksen y Olaf Scholz dos días atrás, en Berlín.
En ese sentido, “Borgen” tampoco está muy lejos de la realidad. El Kremlin ya le hizo saber a Trump que “el Ártico es una zona de interés para Rusia”. En la ficción, si bien la empresa que pretende explotar el petróleo el subsuelo de Groenlandia tiene fachada canadiense, su accionista mayoritario es un hombre de confianza de Vladimir Putin. De nuevo en el mundo real, dos días atrás la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el canciller alemán Olaf Scholz intentaron mostrar que la Unión Europea tiene un solo pensamiento respecto del ansia expansionista estadounidense. “Las fronteras no deben moverse por la fuerza. To whom it may concern (a quien pueda concernir)”, dijo el germano en inglés, en un claro mensaje a su aliado norteamericano. Ojalá estuviéramos hablando solo de películas…