2025-01-28

Los “Mensajeros de la naturaleza” se escaparon del bosque y se hicieron arte

Martines Pescadores, Chucaos, Zorzales, Diucas, Carpinteros.

Así se titula la muestra que montaron en sala Frey Florencia Burton y Braulio Cornelio. Las piezas escultóricas en madera son muy realistas y conversan con las pinturas de la artista. Hasta el próximo sábado (1 de febrero).

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Quizás obra de cierta distracción, el que firma previó que se trataba de una muestra conjunta consecuencia de las pocas salas de exposición con que cuenta Bariloche, pero nada que ver: Florencia Burton y Braulio Cornelio trabajaron muy mancomunadamente para ofrecer “Mensajeros de la naturaleza”, una propuesta en la que sobresalen las esculturas en madera de aves y pájaros que nos son tan familiares como esquivos. Las piezas son una auténtica novedad y conviven con las pinturas que Florencia creó durante la década que lleva como plástica en esta ciudad.

“La hemos titulado Mensajeros de la naturaleza y trae retazos de los bosques de nuestra amada tierra en la que estamos”, compartió la artista con El Cordillerano. La muestra “trae en esculturas a las aves, que con sus cantos y en tantas culturas antiguas han sido catalogadas como realmente mensajeras de la naturaleza y del espíritu”, introdujo. “Junto con Braulio creamos esta serie de obras, nueva para nosotros”.

En efecto, se trata de “esculturas talladas en madera y pintadas con diferentes técnicas, tratamientos de barnices y lacas”, sintetizó. “En esta muestra están posadas en pequeñas ramitas de nuestros bosques, seleccionadas de espacios permitidos y relacionadas con mucha dedicación y amor en su misma forma natural: la forma de la rama, ese pedacito de bosque en el que están posadas las aves”, describió la expositora.

Florencia Burton. Foto: Eugenia Neme.

El conjunto se completa con “pinturas de mi autoría, algunas de 10 años atrás y otras terminadas hace dos semanas, pero todas se conjugan y tienen un mismo relato”, señaló Florencia. En definitiva, “hay un popurrí de diferentes etapas mías, pero han encontrado una melodía que componen”, señaló. Nuestra interlocutora es una activa protagonista del quehacer artístico de Bariloche. En cambio, para Braulio el mundo de las salas y exposiciones es una novedad.

“De muy chico empecé con la artesanía, junto con mi papá que me enseñó, a mis 8 años más o menos”, compartió. “Ahí empecé a hacer camiones de madera, hasta que últimamente encontré a Florencia, que es mi compañera, y empezó el proyecto de hacer los pájaros. Empezamos y, si bien yo antes hacía veletas de madera, igual que flores que giran con el viento, salieron los pájaros de madera y están a disposición”, redondeó.

“Parecen reales”

Cada pieza llamará la atención por su realismo. “Fui buscando fotos y haciendo de a uno, con formón, gubia y un poco de máquina. Les fui dando forma a cada uno”, insistió. “Algunos pájaros son de ciprés, muy pocos son de pino, porque el pino tiene mucho nudo y no se puede trabajar. Otros son de radal que es buena madera y también, álamo, que igual es buena madera. De la pintura es Florencia la encargada y, si se ven, parecen pájaros reales”. Es cierto.

Braulio Cornejo. Foto: Eugenia Neme.

Para la artista, entonces, “es una faceta nueva: pintar en volumen y en escultura, que es bastante diferente”, concedió. “Es un desafío, pero es entretenido y siempre acompañado de buenos mates, charlas y de mucha observación de los pájaros y sus hábitats, no sólo en fotografías sino también en el amor que tiene uno por la naturaleza”, relató. El último aspecto es una constante en su trabajo.

Según la plástica, se trata “de disfrutar el lugar donde vivimos, observarlos, escuchar sus cantos y posturas. Realmente, estamos muy contentos y el propósito también es honrar a la fauna en el caso de las aves. También tiene un propósito educativo porque cada escultura tiene el nombre del ave, porque el arte o la escultura no sólo son expresiones artísticas, hemos tratado de recrearlas lo más fielmente dentro de lo que nos sale, de como son en la realidad”, señaló.

Enmarcan o conviven con las aves “las mujeres árbol del bosque (sonrisas). Están contentas porque ahora el bosque se llenó de cantos y melodías”, evocó Florencia. “Es parte de esos estados meditativos en los que están muchas de las mujeres representadas en mis obras, con sus ojos cerrados, en estado de rezo o meditación, con los sonidos el agua, del bosque, de la naturaleza, de las cascadas y ahora el canto de los pájaros”.

Visitantes en sala Frey. Foto: Eugenia Neme.

Esa interrelación define a “Mensajeros de la naturaleza (la muestra), porque son mensajeros del espíritu. Las aves están representadas en libros sagrados de las diferentes culturas, como en la Biblia y otras religiones. Se las representa cuando están cantando o con el pico abierto, haciendo su oración”. Sin ir muy lejos, “acá tenemos al zorzal patagónico que por la mañana y, a última hora de la tarde o anochecer, hace su canto. Diferente, por la mañana para recibir el día y en la hora mágica es realmente un rezo, una oración para despedir al Sol, como una poesía que avisa. En esta época de verano se pueden escuchar muchos zorzales cantando a la vez”, celebró Florencia.

En familia

“También el chucao, que está en nuestros bosques y se ve mucho para el lado de Circuito Chico y esas partes”, sumó Braulio. Como decíamos, en su caso es un debut: “Es mi primera muestra, porque si bien antes quise exponer mis camiones, nunca se dio. Ahora sí y, la verdad, estoy orgulloso y emocionado, porque no soñaba con llegar a tanto. Es muy lindo”, compartió el escultor.

“Mensajeros de la naturaleza” tiene un carácter familiar no sólo por el compañerismo en la vida de los expositores, sino por la participación de ciertos invitados. “Uno es mi papá, Luis Herodes Cornelio, con un pájaro. En su tiempo, él lo hacía todo a formón, martillo y serrucho. En ese momento no había máquinas para lijar o pasar. Además, está mi hermana Ingrid con unos cuadritos que expone, también por primera vez. Y a la entrada está mi hija, Jazmín Cornelio, con cuadritos de flores pintados a puro lápiz”. En verdad, no se trataba de compartir sala porque no quedaba otra. Son más profundos los vínculos.

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