Vive en Bariloche y recorrió Estados Unidos en bicicleta: ahora regresó y busca trabajo
Al finalizar su secundaria comenzó a descubrir la magia de andar en bicicleta y llegó a vivir una proeza increíble, cruzó Estados Unidos de costa a costa. Ahora volvió a Bariloche con la firme intención de conseguir un trabajo estable.
La idea es generarse ingresos para llegadas en algún momento, unas vacaciones, continuar descubriendo paisajes y sensaciones sobre dos ruedas. Le está costando mucho ese empleo que anhela.
Se reconoce como un muy buen mozo con excelente nivel de inglés. Además es vendedor de vinos y sabe hacer cócteles y diversas clases de café. “No tengo problemas en realizar tareas físicas o de limpieza, además me siento capacitado en el cuidado de niños” aclaró al principio del diálogo que mantuvo con El Cordillerano.
El principio
Para poder conocer un poquito a Felipe es necesario indagar en el tiempo. “Hace más de 12 años me mudé a Bariloche con mi familia, eso estuvo muy bueno porque me puso en contacto con la naturaleza”.
Finalizó su secundaria en el colegio San Patricio. “Entonces decidí ir por una ruta no tan tradicional como la de la mayoría de mis compañeros, intenté hacerlo pero mis ganas de aventura fueron más fuertes”, comentó.
Su último año de cursada fue en pandemia “cuando finalicé me fui de mochilero a Brasil y Chile hasta que descubrí mi pasión por viajar en bicicleta, sentí que me iba volviendo cada día más fuerte, no solo de manera física, sino también mental”.
Por eso le gusta hacer largas distancias, “es un desafío que al principio, tu mente no puede ni siquiera comprender, pero después empecé un proceso interior muy grande” describió.
Se fue solo a Estados Unidos, consiguió un trabajo para reunir el dinero suficiente y luego, emprendió el viaje. “Mi idea era ir hasta la otra costa, tenía muchos miedos porque así como algunos me apoyaban, otros me decía que era una locura”.
Tardó tres meses, “fue buenísimo, tuve la oportunidad de experimentar la geografía y los lugares de otra manera, conociendo a la gente y compartiendo nuestra cultura argentina, eso ayudó a aliviarme porque estaba extrañando mucho”.
Fue haciendo amigos en ese camino, “ya quedé en que van a venir varios a Bariloche dentro de un año, para pedalear y conocer la Patagonia”, dijo con enorme entusiasmo.
Tuvo además, otra imagen muy a alejada de la que se tiene acá sobre Estados Unidos. “Se dice que sobra el dinero y que está todo bien pero no es así, de todas maneras su estructura social me hacía extrañar más todavía a la nuestra”.
Felipe no puede asegurar exactamente la distancia recorrida uniendo las dos costas, “aproximadamente 8 mil pero sinceramente, perdí la cuenta porque primero utilicé una aplicación y mapas pero después ya no”.
Dijo que al principio de la travesía había árboles pero después, fue entrando en una inmensa pampa. “Pero esa monotonía del paisaje me generó sensaciones increíbles, la soledad profunda y el levantarme cada día mirando más allá”.
Hacer tamaña proeza con tan solo 22 años es realmente interesante. “Antes usaba mi dinero para comprar computadora y otras cosas más cotidianas pero una vez que empecé a invertirlo en experiencias, sentí que era lo que quería hacer el resto de mi vida porque es lo que realmente me hace feliz”.
Experiencias
Le es imposible comentar cada una de las experiencias que vivió en el viaje realizado pero detalló algunas. “Conocí un montón de gente muy generosa, hospitalaria y le encanta que les cuente historias de Argentina”.
Mucha gente al enterarse lo que iba a hacer, le decía que era una locura o le preguntaba el por qué. “En ese momento no tenía la respuesta, ahora te puedo decir que es lo que siento y me hace bien, de todas maneras mi próximo viaje en bici quiero que sea para reunir dinero para una causa solidaria de alguna institución” aseguró. Muchas personas en EE.UU. le consultaban si estaba haciendo el viaje para reunir dinero y dónde depositarle de ser así, entonces nació la idea.
El primer día fue muy duro, “viajé con el boleto más barato posible, no sé por qué razón no aceptaban efectivo en el avión entonces para comprar algo de comida les di mi tarjeta pero al enterarse que era argentino, me dijeron que no se podía abonar con ese sistema”.
Esto fue realmente un problema porque no estaba preparado y pasó más de 20 horas sin consumir bebidas ni alimentos. “Llegué a Nueva York solo con dos vasos de agua y en muy malas condiciones físicas por no haber comido y así arranqué mi travesía”.
Sumado a la ansiedad de lo que vendría, “todavía no llegaba mi bici y hubo quienes me decían que no era seguro emprender el recorrido solo, todo restaba, pero tuve que enfrentarlo”.
“Me quería ir enseguida de ahí entonces me tomé dos subtes y un tren para irme hacia las afueras y empezar a pedalear pero me equivoqué de estación y me bajé mucho después”. Seguía sin comer y con su bicicleta todavía embalada en una caja.
Bici de Bariloche
Finalmente llegó a las 11 de la noche a un pueblo donde se tiró a dormir. Quiso resaltar que Miguel Nitzsche fue quien fabricó su bicicleta en Bariloche. "Ahora la mandé a arreglar y poner a punto después de tanto trayecto recorrido pero no me falló ni una sola vez y me fue realmente muy cómoda”, aseguró.
En algunos lugares fue haciendo una parada en el camino para hacer algunos trabajos y reunir más dinero “por ejemplo estuve en un campamento de verano donde enseñé arquería, escalada y a andar en bicicleta a algunos nenes, adolescentes y adultos”.
Un oso
Es sabido que en travesías así y pedaleando, se iba a encontrar con fauna silvestre. “Vi muchísimos ciervos y otros animales, siempre son un factor al momento de decidir acampar pero en un momento estaba parado al costado de la ruta y escuché un ruido fuerte, miré para atrás y era un oso negro así que hice un ruido como para asustarlo y me fui rápido”, recordó.
Busca trabajo en Bariloche
Luego de lo vivido en Estados Unidos, regresó nuevamente a nuestra ciudad y busca un trabajo estable. Habló de las tareas que podría realizar “la verdad es que llegué a un nivel de mozo casi profesional, me encanta la atención al público y tengo muy buen manejo del inglés”. También ha cuidado niños y no le molestaría algún trabajo que demande la fuerza física.
De existir una oferta laboral, se pueden comunicar con Felipe al teléfono +54 9 2944 16-6706.