REFORMA TRIBUTARIA
Cuáles son los impuestos nacionales que el Gobierno planea dejar en pie
El gobierno actual está abocado a la creación de una reforma tributaria que promete simplificar un sistema percibido como cargado y complicado. La propuesta busca, sobre todo, reducir dramáticamente el número de impuestos nacionales vigentes, de los 46 actuales a solo cuatro o cinco. Esta iniciativa tiene como objetivo mantener solo aquellos tributos que son responsables de recaudar entre el 75% y 80% del total fiscal que el Estado percibe sumando Nación, provincias y municipios.
Existen razonamientos detrás de esta simplificación. Primero, cabe mencionar que del vasto sistema impositivo solo un puñado de impuestos son verdaderamente recaudatorios, dejando una gran mayoría con una escasa contribución al erario público pero con un alto costo administrativo. Se trata, entonces, de desligar cargas impositivas a las provincias, confiriéndoles lo que el presidente Javier Milei ha descrito como una "autonomía tributaria" mayor, tras los acuerdos y pactos necesarios.
En la estela de la celebración de su primer año como presidente, Milei abordó directamente esta cuestión. Una fundación liberal basada en Estados Unidos, conocida como 1841, ha manifestado sentir resonancia con el enfoque de la nueva administración argentina. Según se informa, están proporcionándole asesoramiento basado en sus propios análisis y recomendaciones.
Entre los impuestos que consideran imprescindibles retener a nivel nacional se encuentran los tributos a las Rentas de las Personas Físicas que sustituirán los actuales regímenes de autónomos y monotributistas. Este sistema buscará generalizar la carga fiscal sobre ingresos a todos los individuos independientemente de su trabajo. Adicionalmente, el Impuesto a las Ganancias aplicaría a sociedades al tiempo que permitirían deducciones específicas y promoverían la reinversión.
Cabrá la posibilidad de trasladar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las provincias, eliminando potencialmente la coparticipación y permitiendo que cada jurisdicción recolecte y disponga de su propia evaluación impositiva sobre el intercambio comercial de bienes y servicios. La recaudación seguirá un modelo proporcional donde las provincias ya reciben una parte significativa del total.