2024-11-21

LEVE ALZA DE PRECIOS

Aumenta la carne otra vez: este año sería por menor oferta y no por mayor demanda

Las exportaciones crecen, pero el mercado interno sufre las consecuencias de la recesión.

La producción y el consumo de carne en Argentina se encuentran en el ojo del huracán económico y social. En los últimos años, el consumo de carne ha caído a niveles históricamente bajos, alcanzando un promedio de 47,2 kilos de carne vacuna por habitante por año. Esta cifra alarmante implica una disminución del 11,2% con respecto al mismo período del año pasado, lo que lleva a recordar tiempos difíciles como los de 1996.

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La caída en el consumo no es solo un reflejo de hábitos alimenticios cambiantes, sino una muestra palpable de las dificultades económicas que enfrenta el país. La carne vacuna ha sido sustituida por opciones más económicas como el pollo y el cerdo. Con el precio de un kilo de carne vacuna, un consumidor puede adquirir tres kilos de pollo o dos y medio de cerdo, decisiones de compra que claramente son dictadas por un bolsillo cada vez más ajustado.

Este cambio no indica que los gustos gastronómicos de los argentinos hayan cambiado. De hecho, la carne vacuna sigue siendo la preferida, pero el precio ha resultado ser un factor inhibitorio. Miguel Schiariti, de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes, confirma que el consumidor se decanta por lo que le resulta atrayente a su economía del hogar. A pesar de la difícil realidad, la elasticidad en el consumo argentino de carne vacuna indica que un aumento en el poder adquisitivo podría revertir la situación rápidamente.

El otro lado del mercado muestra un auge en exportaciones nunca visto en los últimos 57 años. En octubre, las exportaciones de carne vacuna alcanzaron un volumen sorprendente de 699.987 toneladas peso res con hueso, generando ingresos por 2.122 millones de dólares. Este resurgir se debe en parte a la mejora en los precios internacionales y las medidas del gobierno para abrir nuevos mercados y eliminar ciertas restricciones históricas.

A futuro, el desafío no solo es mantener la estabilidad, sino también aumentar la producción. De acuerdo con Ariel Morales Antón, de la Cámara de Matarifes y Abastecedores, la exportación se presenta como el camino viable para sostener los diferentes eslabones de la cadena cárnica. Para alcanzar metas ambiciosas y fomentar la producción, no bastan con promesas de intervenciones mágicas; es el mercado, guiado por la oferta y la demanda, el que debe legitimar cualquier medida. Con un enfoque estratégico en la exportación y el incremento del stock vacuno, los productores podrán hallar un terreno masculino fértil para crecer de manera sostenible.

Por último, las previsiones para el próximo verano anticipan un leve incremento en los precios de la carne vacuna. Aunque la reposición de ganado no fue completamente exitosa, se estima un aumento moderado, llamando a los actores del mercado a absorber una parte del costo para no ahogar más a los consumidores.

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