JUBILADOS EN CRISIS
Por el congelamiento del bono, la mínima ya pierde un 17,5% real
En los últimos meses, la cuestión de las jubilaciones en Argentina ha sido un tema de intensa discusión, en parte debido a los efectos que está teniendo la inflación descontrolada sobre el poder adquisitivo de los jubilados. En particular, aquellos que perciben la jubilación mínima están viendo cómo sus ingresos reales se ven erosionados de manera significativa, a pesar del bono que se les otorga para tratar de compensar estos efectos.
Recientemente, se ha señalado que la jubilación mínima sin el bono da cuenta de que, al cobrar en noviembre, los jubilados estarán solamente un 2% por debajo de la inflación acumulada del último año. En cifras, estarán cobrando $252.782,40, según la liquidación de octubre, lo cual queda ligeramente rezagado respecto al índice inflacionario. Esta situación genera gran preocupación entre los jubilados, quienes dependen de estos ingresos para su subsistencia diaria.
Por el contrario, al sumar el bono extra de $70.000 que se establece como parte del haber jubilatorio, la caída en términos reales es de alrededor del 17,5%. Esto significa que, respecto al año anterior, quienes perciban este bono estarán recibiendo en noviembre un total de $322.700 en mano. Comparado con noviembre del año pasado, cuando se utilizaba otra fórmula de ajuste, el bono era de $37.000 con un haber mínimo de $87.479, alcanzando entonces un total de $124.479. En términos porcentuales, estos haberes se han incrementado, nominalmente, en un 159% desde marzo, aunque la inflación correspondiente al mismo período asciende al 195% anual según proyecciones para octubre.
El esquema de ajuste por el Indice de Precios al Consumidor (IPC) y la decisión de mantener un bono fijo desde hace varios meses ha tenido como resultado un fuerte impacto fiscal. De hecho, se estima que los jubilados más pobres han sido los más afectados, con una pérdida significativamente mayor en sus ingresos comparados con aquellos ubicados en escalas salariales más altas, que no dependen del bono.
No obstante, las medidas implementadas no parecen prever un cambio en esta dinámica problemática para el año siguiente. De acuerdo con el Presupuesto 2025, el esquema de congelamiento del bono de $70.000 continuará en la misma línea. Dada la proyección de una inflación del 18,3% para 2025, considerada optimista por algunos analistas, resultaría que el bono debería llegar a $167.446 al final del año si pretendiera mantenerse en términos reales, lo que no sucederá, indicando que los jubilados verán una reducción neta de $97.446 cada uno.
Como el índice inflacionario sigue al alza, parece que las jubilaciones estarán cada vez más lejos de poder seguir el ritmo, poniendo en jaque el bienestar de quienes tienen en sus manos una vida de esfuerzo y que ahora merecen tranquilidad en su retiro.