2024-10-31

España: ascienden a 95 los muertos por el temporal

Valencia fue la ciudad más afectada con decenas de desaparecidos y más de mil vehículos por rescatar.

La región del levante español continúa sacudida mientras se esfuerza por lidiar con una de las peores crisis meteorológicas que se han visto en décadas.

 

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El temporal que azotó el sureste de la península ibérica dejó un paisaje de muerte y destrucción a su paso, con al menos 95 personas fallecidas, una cifra que podría considerarse una de las más devastadoras en la historia reciente. De estas víctimas, la mayoría se encontraba en la provincia de Valencia, donde se han concentrado los esfuerzos de rescate.

Con imágenes que han capturado la atención del público en todo el país, es difícil ignorar el impacto de las calles convertidas en ríos torrentosos y los coches reunidos en pilas debido al poder de las corrientes. En medio de todo este caos, el sentimiento de pérdida se amplía al confirmar que cinco niños se encuentran entre los fallecidos.

Las zonas más afectadas están acusando una gran destrucción material con negocios, residencias y centros de trabajo completamente anegados, mientras se estima que decenas de personas aún permanecen desaparecidas. En respuesta a este desastre, el Gobierno de España, a través de su Comité de crisis, ha decidido tomar medidas inmediatas: tres días de luto oficial y la declaración de la región como zona altamente afectada por un fenómeno natural extremadamente severo.

 

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La tragedia no fue una sorpresa total. Desde el miércoles 23 de octubre, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) había estado advirtiendo sobre la inminente llegada de la tormenta, emitiendo tres avisos culminando con uno de nivel rojo el martes 29 a primera hora de la mañana; aún así, la respuesta práctica se retrasó hasta las 20.10 horas cuando la Generalitat lanzó su primera alerta de emergencia. Sigue siendo una gran incógnita cómo es que la acción fue tardía si sabíamos lo que venía, lo cual será tema crítico para el posterior análisis y responsabilización.

 

 

A medida que la noche daba lugar al nuevo día, las solicitudes de rescate y ayuda llegaban a torrente a través de redes sociales y canales de noticias. Personas desde puntos críticos anunciaban desesperadas su situación. La Unidad Militar de Emergencias (UME) se desplazó velozmente hasta las áreas afectadas, trabajando sin descanso en los múltiples municipios más afectados por las inundaciones. El escenario era impresionante: más de 200 rescates podrían contabilizarse en tan solo unas horas, pero sigue pendiente contar integralmente los daños y las vidas no recuperadas.

Alarmantes también son las interferencias en las conexiones terrestres, con servicios vitales como el AVE completamente detenidos y conexiones locales suspendidas hasta nuevo aviso. El propio Óscar Puente, ministro de Transportes, señaló la gravedad de la situación apenas horas después en sus escritos comunicando la suspensión: reestablecer la normalidad requerirá planificación, ya que no está clara la duración de este perjuicio a gran escala. El cierre de tramos importantes en la red de carreteras intensifica aún más la difícil situación, aumentando el aislamiento de comunidades atrapadas por el temporal.

 

 

La respuesta de los servicios de emergencia abarca varias entidades que desplegaron importantes recursos humanos y técnicos, con 750 agentes de la Guardia Civil dedicados exclusivamente a esta zona de desastre, apoyados con tecnología de punta. Aún con semejante despliegue, intuyen que el número de rescates necesarios todavía será grande.

Evidentemente, los patrones climáticos extremados deben tratarse con urgencia, y ante esta gota fría sin precedentes desde el siglo XXI el análisis apunta a que el cambio del clima global está causando fenómenos más extremos. Hemos visto desafío similar en septiembre de 1996, pero es consenso que los fenómenos son ahora más agudos y destructivos. Mientras aquellos en emergencia en la comunidad esperan la ayuda necesaria, el resto del país observa estas escenas como una fuerte llamada hacia la toma de medidas concretas y calculadas en pro del futuro.

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