Andrés Vázquez estará a cargo de la DGI tras la disolución de la AFIP
Javier Milei ha decidido poner fin a la existencia de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), sustituyéndola por una nueva entidad denominada Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Esta decisión fue anunciada públicamente durante una conferencia de prensa que atrajo la atención de diversos medios, donde el vocero presidencial, Manuel Adorni, reveló importantes detalles sobre esta transformación estructural.
Según Adorni, la creación de ARCA es una medida que responde a la necesidad de simplificar y optimizar las funciones recaudadoras del Estado. En su intervención, destacó la designación de Andrés Gerardo Vázquez, un experimentado profesional con más de tres décadas de servicio en la Dirección General Impositiva (DGI), como cabeza de esta nueva estructura de control aduanero y recaudación fiscal. Vázquez, licenciado en Administración de Empresas y Contador Público, se posiciona como una figura clave para liderar esta transición.
La reestructuración no se queda solo en el cambio de nombre. ARCA pretende operar con una estructura mucho más reducida y eficiente en comparación con su predecesora. Al eliminar el 34% de los cargos existentes, el gobierno espera un significativo ahorro de 6.400 millones de pesos al año. La reasignación de roles y la desvinculación de más de tres mil trabajadores, se argumenta, dará paso a una entidad más profesionalizada y libre de burocracia innecesaria.
Durante el anuncio, Adorni subrayó uno de los pilares fundamentales de esta transformación: el desmantelamiento de circuitos corruptos que persistían en el sistema anterior. "Es necesario romper con las estructuras que han mantenido prácticas poco transparentes dentro del marco de la recaudación impositiva", afirmó.
La ARCA no solo trabajará en la recaudación fiscal, sino también en el control eficiente de las operaciones aduaneras, buscando así un impacto económico positivo tanto para el gobierno como para los ciudadanos. Este cambio muestra una fuerte determinación por parte del gobierno de Milei de avanzar hacia un Estado reducido y más efectivo, que priorice la transparencia y eficacia en su gestión fiscal.