EL ORFEBRE PODRÍA RESTAURAR LA ESTATUA DEL CENTRO CÍVICO
Pallarols y el monumento a Roca: “La destrucción no es el camino”
“¿Quién se beneficia con la destrucción del arte?”, pregunta retóricamente el orfebre Juan Carlos Pallarols, y por las dudas, por si alguien duda al respecto, él mismo contesta: “Nadie”.
La expresión viene a cuenta de los actos de vandalismo sobre el monumento a Julio Argentino Roca en Bariloche, y también va más allá.

Manchas de pintura sobre la estatua (foto: Facundo Britos).
Para ejemplificar sus palabras, Pallarols remite a los hechos acaecidos en la tarde/noche del 16 de junio de 1955, cuando se quemaron varias iglesias, especialmente en Buenos Aires, en una especie de respuesta al bombardeo a Plaza de Mayo de ese mismo día perpetrado por la Aviación Naval, cuyos aviones llevaban el símbolo de Cristo Vence como emblema contra Juan Domingo Perón.
Acerca de aquel momento, el orfebre señala: “A partir del incendio, hemos perdido en la iglesia de San Francisco, con los cuadros de Julio Borrell, obras de arte de incalculable valor… Eso no tiene que ver con el peronismo o el antiperonismo, sino con la ignorancia, que no tiene ideología”.
Así, habla de las producciones artísticas como “testimonios de la cultura que hay que preservar”, y afirma: “La crisis económica ya se ha llevado miles. De lo que se juntó durante la etapa dorada, cuando el Banco Central estaba abarrotado de lingotes de oro y la gente hacía construir palacetes para llenarlos de obras de arte, seguramente, durante los últimos cincuenta años, se ha ido más de la mitad. Eso, como país, nos empobrece”.
Pallarols es reconocido por haber sido el autor, durante mucho tiempo, de los bastones de mando presidenciales en la Argentina. “Hago el bastón desde 1973. El último que se hizo para Perón lo realicé yo, lo fui a ver en Gaspar Campos (en referencia a la casa ubicada en la calle de ese nombre en Vicente López, donde el general permaneció cuando comenzó a ponerle fin a su exilio) y se lo entregué”, cuenta.
Pero, con Javier Milei, las cosas no anduvieron bien… El orfebre relata: “Trabajé en el bastón algo más de un año y medio, y el 6 de diciembre de 2023 lo entregué, como hice siempre, en la Dirección General de Ceremonial de Presidencia. Lo facturé un peso, como pasó con todos mis bastones. Tres o cuatro días después de la asunción, me lo mandaron con una carta donde dijeron que no sabían que yo había hecho un bastón de mando y que habían encargado uno con el recuerdo de los retratos de los perritos de Milei. Yo lo recibí, lo tengo acá, y ahora estoy gestionando con el Congreso, porque el bastón no es mío, yo ya lo cobré –un peso– y le pertenece a la Nación. Trabajaron cinco millones cuatrocientas mil personas en todo el país (la referencia es al recorrido de la empuñadura en pos de la participación de ciudadanos en su cincelado), que tienen derecho a saber qué destino tendrá. Por esa razón, quiero dejarlo en depósito en el Congreso”.
Más allá de los bastones presidenciales, desde hace tiempo, su nombre se menciona para una posible restauración de la estatua de Roca ubicada en Bariloche.
Junto al presidente del Instituto Rocaniano (Pallarols, a la derecha).
La conexión se da a partir de su amistad con el presidente del Instituto Rocaniano, José Martiniano Duarte, quien reside en la ciudad.
En el último tiempo, desde esa entidad han avanzado en los trámites para que la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, dependiente del Ministerio de Capital Humano, autorice el trabajo.
Qué mejor que quien se cita como posible restaurador explique qué haría…

Patas del caballo dañadas (foto: Facundo Britos).
–Antes que nada, es cierto que, si se consigue el permiso de la Comisión Nacional de Monumentos, ¿se encargaría de la refacción?
–Sí, así lo hemos hablado con Martiniano.
–¿Vendría usted? ¿Mandaría un equipo de gente? ¿Cómo sería?
–Voy a ir yo, con un ayudante.
–¿Tiene idea cuánto tiempo demandaría?
–Hacer eso no puede llevar más de dos días. No sé si estando in situ la situación cambie, pero, por las fotos que vi, existe un faltante producido por el paso de una sierra, el cual debe rellenarse con una máquina especial, para después retocar la parte exterior con el fin de que conserve el valor artístico.
–¿Qué peligro implica ese faltante de material?
–Si se llega a cortar del todo, y eso se cae, ya nadie lo podría arreglar; sería una catástrofe. Todavía no entiendo lo que han hecho…
–¿Es factible que eso suceda? Es decir, si no se lo arregla, ¿podría caerse?
–No es fácil que se caiga, pero si siguen cortando y debilitando el material, por supuesto que podría suceder.
–Alguna vez lo escuché decir que el monumento está hecho con bronce a la cera perdida…
–Así es.
–¿Qué características tiene esa técnica?
–Es el mejor sistema que hay para hacer una fundición. Se moldea la escultura en cera y después se la recubre con un revestimiento que resiste altas temperaturas. Eso va a un horno. Al calentarse la cera deja vacío el espacio, que se llena de inmediato con el bronce preparado para volcar sobre el molde.
–El autor fue Emilio Sarguinet, ¿qué podría decir de él?
–Era un gran escultor, de los varios que hemos tenido. Ahora casi no hay fundidores. Yo llegué a conocer la época gloriosa de cuando fundían el arsenal del Ejército y en todos lados había buenos fundidores.
–¿Por qué cree que hay personas que intentan dañar el monumento?
–Por razones políticas y, antes que nada, por ignorancia. Roca ha sido un político sumamente importante, fue un gran constructor de lo que es esta Nación.
–Entonces, más allá del valor artístico del monumento, usted rescata la importancia de la figura de Roca para el país…
–Así es. Pero, sobre todo, el monumento es una obra de arte hecha por una persona con cualidades muy especiales para trabajar. Si destruimos las obras que tenemos, nos vamos a quedar sin arte, sin elementos que nos representen, a nosotros y a nuestra historia.
–La postura que tiene Roca en el monumento no es la habitual que suele utilizarse para los próceres. Parece como cabizbajo…
–Sí, está como meditando. Es una linda figura.
–Cuando el año pasado se difundió la noticia de que el intendente de Bariloche de ese momento (Gustavo Gennuso) quería mover de lugar el monumento, ¿qué sintió?
–Que estamos en manos de gente que no conoce el tema. Eso no se puede mover, porque se corre un riesgo inmenso de que se estropee y se rompa.
–La reparación que usted desea hacer sería, justamente, en el sitio donde se encuentra…
–Exacto, sin hacer ningún movimiento.
–En definitiva, a usted le duele que las discusiones que existen en torno a Roca, según el análisis histórico que se haga, provoquen acciones vandálicas sobre el monumento…
–Por supuesto… Los argentinos tenemos que abrazarnos, preservar lo que tenemos y mejorar lo que haya que mejorar, pero la destrucción no es el camino.

¿Vendrá Pallarols a restaurar el monumento? (foto: Facundo Britos)