DEPORTES
Conflicto en la Bombonera: el PRO presentó un proyecto que prohibiría hacer una ampliación
En un giro inesperado, la protección patrimonial de uno de los estadios más icónicos de Argentina ha causado un revuelo significativo dentro de las altas esferas del deporte y la política local.
La reciente aprobación de un proyecto de ley en la Legislatura Porteña, que clasifica al estadio La Bombonera como un patrimonio histórico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ha allanado el camino para una controversia intensa entre el club Boca Juniors y las autoridades gubernamentales.
La iniciativa, impulsada el pasado 16 de septiembre por el jefe de Gobierno Jorge Macri, provocó una rápida respuesta del club Boca Juniors. Dicha medida busca preservar importantes estructuras arquitectónicas mediante la inclusión en el Catálogo Definitivo de inmuebles protegidos. Sin embargo, la inclusión de La Bombonera ha sido vista como un obstáculo considerable para los planes de expansión del estadio, esenciales para aumentar su capacidad.
Este proyecto se da en medio de un paisaje político agitado, donde el apellido "Macri" resuena con familiaridad y controversia debido a sus vínculos recientes con la gestión de Boca. Jorge Macri, primo del ex presidente Mauricio Macri, conocido oponente al actual liderazgo de Juan Román Riquelme en el club, supervisó la presentación del proyecto que potencialmente frena las aspiraciones de modernización de la casa del Xeneize.
A pesar de que proteger edificios emblemáticos de la ciudad no es una práctica nueva, la medida ha sido interpretada por algunos como un esfuerzo calculado para entorpecer los esfuerzos de la administración actual de Boca en seguir adelante con la remodelación del estadio.
Ante este aparente sesgo, Boca Juniors no ha permanecido inerte. El club ya ha canalizado sus objeciones a través de una carta formal tanto a la Comisión de Planeamiento Urbano de la Ciudad como a la Comisión Especial de Patrimonio Arquitectónico y Paisajístico, presionado para reconsiderar la inclusión de su estadio como un bien protegido. Con un comunicado fechado el 7 de octubre, afirman que las regulaciones adicionales parten un desafío directo a los cronogramas de construcción previstos, particularmente dado que ya se había considerado la posibilidad de utilizar temporalmente estadios alternativos durante el ciclo de renovación planificado para los próximos años.
El futuro inmediato del estadio y sus cercanas casas en la calle Del Valle Iberlucea, esenciales para los proyectos de ampliación, penden ahora de una balanza incierta.