2024-09-16

MUJERES QUE TRANSFORMAN

Alyssa Zebrasky y un aprendizaje que quedó marcado en la piel

Por Jose Luis Goin

Los tatuajes son una marca en la piel y su duración depende de la profundidad de los pinchazos. Si las pequeñas inyecciones de tinta se aplican en la epidermis será una marca transitoria, si es en la dermis será permanente. Los motivos por los que las personas se tatúan son varios: estética, pactos, vínculos, convicciones, fanatismos,  entre otros. Tatuarse debería ser una decisión personal.

Alyssa Zebrasky a los 26 años se tatuó toda la cara y gran parte de su cuerpo a pedido de su novio. La imagen que le solicito era la de una calavera de azúcar, característica del “Dia de los Muertos” de la cultura mexicana. Accedió para no perderlo, en un momento complicado de su vida y sin la autoestima alta para ser consciente de esa decisión.

Cumplido el rito su vida fue una pesadilla. Se dio cuenta que la verdadera intención de su pareja era alejarla de su entorno, aislarla ante el rechazo que generaba su nuevo aspecto. Su rostro generó a su alrededor críticas de toda índole, acrecentadas por la difusión en las redes sociales. Débil como estaba debió enfrentar el escarnio que recibía sin poder dar su versión de los hechos. Sus adicciones se acentuaron y terminó varias veces en la cárcel. 

Entonces se dio cuenta que transitaba una relación toxica, cortó con su pareja y se internó para desintoxicarse. Lo logró, pero su rostro frente al espejo le recordaba los seis meses de noviazgo con un controlador. El próximo paso para la rehabilitación fue sacarse los tatuajes y decidió dar un paso más al utilizar las redes sociales para documentar el cambio y advertirles a otras mujeres que no pasen por algo similar.

Las agujas del tatuaje generan dolor, pero nada comparable al tratamiento laser al que sometió a lo largo de tres años desde octubre del 2019. Fueron doce secciones de veinte minutos que parecieron eternas. Contó con el apoyo amoroso de su familia y de una nueva pareja con la que tiene una “relación verdaderamente saludable” como ella misma la describe. Una terapia de cambio que no solo conlleva lo físico, sino también en la confianza en sí misma. Terminó aceptando su rostro renovado, distinto al original.

En su hogar de Cleveland, Ohio, sin prestarle atención a los odiadores seriales que siguen criticándola, comenta "Me siento orgullosa porque el cambio, la curación y el aprendizaje son posibles. Me gusta poder mirar hacia atrás y ver mi crecimiento personal".

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