2024-08-20

ATENCIÓN

Brutal agresión en el Penal: APDH había denunciado que ante las condiciones de detención "era previsible"

La situación del Penal 3 de Bariloche es penosa aunque ello no signifique una novedad. Históricamente se ha denunciado que las condiciones de detención vulneran las más elementales normas internacionales. En las últimas horas se conoció la acusación fiscal contra tres internos, por una salvaje agresión a otros dos detenidos, que se prolongó durante horas sin intervención de las autoridades carcelarias. Como lo venían denunciando distintos organismos y los defensores oficiales, era previsible.

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En agosto del año pasado, la APDH había señalado en un comunicado que "la historia se repite y se agrava ante la inacción”. Recordaron diversas notas remitidas a las autoridades, remarcando que la situación del Penal 3 de Bariloche deriva en “condiciones de detención que violan claramente los Derechos Humanos de las personas privadas de su libertad tanto en dicho establecimiento como las que son encerradas en las comisarías de la ciudad sin ningún tipo de condición para ello”, sumada a una “superpoblación carcelaria denunciada tantas veces que no ha sido solucionada, sino ignorada por las autoridades responsables de dicha situación”.

A través de un comunicado de prensa realizado en agosto del año pasado, APDH reveló que había pedido una reunión de carácter urgente con la Procuración General de la Provincia, con participación de la Defensoría General, del Ministerio de Seguridad e inclusive el Superior Tribunal de Justicia, advirtiendo que la situación planteada era insostenible, contraria a la Constitución Nacional, Provincial y a los tratados internacionales sobre la materia.

APDH denunció entonces que “como era previsible hemos tomado conocimiento que el pasado 12 de agosto (de 2023) desde las 8 de la mañana hasta horas de la tarde dos internos de la celda 20 del Penal sufrieron tortura mediante golpes, cortes y descargas eléctricas, por parte de otros internos sin que se produjera ninguna intervención de los guardiacárceles a cargo de su cuidado pese a sus gritos, siendo socorridos por un familiar que obligó la intervención de las autoridades”.

Señalaron en ese mismo documento emitido desde el organismo que “Esta delicada situación es consecuencia de la superpoblación del Penal, con condiciones de detención que violan elementales principios de dignidad humana que deben ser inmediatamente solucionados, como sancionada la inacción de quienes debían cuidar a los detenidos seriamente agredidos durante horas, lo que puede hacer incurrir al Estado Argentino incluso en responsabilidad internacional”.

Para los referentes de la APDH, Rubén Marigo, Ezequiel Palavecino y Cristina Martín, “esta violación sistemática de los Derechos Humanos de las personas en situación de privación de libertad no debe normalizarse y deberían seguirse además del mandato Constitucional, las Reglas Mínimas de Naciones Unidas para el tratamiento de las personas privadas de libertad. (reglas Nelson Mandela) y la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

Días atrás el fiscal César Lanfranchi acusó a tres detenidos en cumplimiento de condenas por la brutal agresión a otros dos presos que terminaron con quemaduras, puntazos, cortes y lesiones varias. La investigación se extenderá hasta el mes de diciembre.

De acuerdo a la imputación que realizó el representante del Ministerio Público Fiscal los hechos ocurrieron el día 12 de agosto de 2023, en el interior de la celda número 20 del Establecimiento de Ejecución Penal 3 de la ciudad.

Elvio Rojas y Gerardo Hueche recibieron una brutal agresión de parte de otros tres internos con los que compartían la hacinada celda de la exAlcaidía local. Lanfranchi precisó que Franco Martín Seguel, Jonathan Ignacio Almonacid y Carlos Iván Castro Maldonado se pusieron de acuerdo para imponer condiciones ante los dos agredidos, que al parecer habían pedido el cambio de ubicación, producto de la mala relación existente y los sometieron a una salvaje agresión que se prolongó por varias horas.

Golpes de puños, puntapiés, con un palo, puntazos con una faca tipo tumbera, presumiblemente elaborada con un trozo de acero de construcción y quemaduras con un precario artefacto eléctrico que utilizan para calefacción, fueron algunas de las salvajes agresiones que incluyó la escena, de la que además existen registros fílmicos y fotográficos, realizados con los teléfonos celulares de los internos, que además realizaron diversos llamados a familiares de las víctimas a quienes se les reclamó insistentemente transferencias dinerarias, mientras que a las dos víctimas les pasaron cables con electricidad por el cuerpo, a modo de picana.

Las víctimas sufrieron una larga lista de lesiones provocadas por una pluralidad de quemaduras, heridas cortantes y traumatismos, prácticamente en toda su anatomía y por el hecho los tres presos fueron acusados en orden a los delitos de privación ilegítima de la libertad, amenazas agravadas y lesiones leves.

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