FEMICIDIO DE CATALINA GUTIÉRREZ
Néstor Soto en indagatoria: "Fui yo, la maté"
Este viernes, el joven barilochense se presentó a declarar en la fiscalía a cargo de José Mana acompañado por sus abogados, para ser sometido al primer acto material de defensa: la indagatoria. Aún no trascendieron muchos detalles, pero se supo que tras conocer cada uno de los elementos de prueba en su contra respondió: "Yo la maté".
Soto está imputado por homicidio calificado por alevosía y por femicidio, que tiene como única pena posible la prisión perpetua. En el acto, el fiscal Mana le detalló la acusación y todas las pruebas en su contra que prácticamente lo acorralan. Se retiró de la dependencia judicial apenas media hora después de haber ingresado, sin responder preguntas de la fiscalía. Según trascendió, pidió disculpas a la familia de Catalina y afirmó: “Yo la maté, le arruiné la vida a Catalina, me arruiné la vida, arruiné la vida de nuestras familias y estoy muy arrepentido”.
Los abogados de Soto entrando a la dependencia judicial (Foto: LaVoz).
Mediante una minuciosa investigación, la intervención de diversos peritos y la incorporación de numerosas declaraciones testimoniales, la fiscalía logró evacuar las dudas y tiene un caso contundente contra Soto, quien está imputado por el homicidio agravado por su comisión con alevosía y por femicidio. La hipótesis de que el barilochense es el único responsable del crimen de Catalina es sólida. También lo es que el acusado estaba obsesionado con la víctima, a quien habría estrangulado tras el rechazo de la joven.
Según lograron reconstruir, víctima y victimario habían acordado que ella lo pasaría a buscar de camino al Patio Olmos, en pleno centro de la ciudad de Córdoba, donde se encontrarían con otros compañeros de la facultad para salir a divertirse. Con alguna excusa que todavía no se pudo determinar, Aguilar Soto la convenció para que descienda del vehículo e ingrese a la vivienda en la que el joven se había radicado tiempo atrás, cuando llegó a La Docta para sus estudios universitarios.
Ya en el domicilio de la calle Luis Podestá Costa al 3100, Aguilar Soto se declaró enamorado de la víctima y le planteó seriamente su intención de dejar de ser amigos para mantener una relación amorosa. Las autoridades no descartan un intento de abuso sexual pero hasta el momento no apareció ningún elemento que lo ratifique y tampoco se encontró antecedente alguno de Soto, ni en Bariloche ni en Córdoba, que pueda develar un comportamiento de este tipo en el acusado. No obstante, la intolerancia a la frustración ante un rechazo instantáneo a la propuesta desencadenó en una violenta reacción de “Nuni”, como lo llamaban sus amigos en Córdoba, que golpeó severamente en el rostro a la influencer. Luego de ello y probablemente con la víctima parcial o totalmente indefensa, la ahorcó.
La hipótesis investigativa sostiene que no hubo un plan premeditado ni mucho menos. Más bien reacciones torpes y desesperadas. “Tito”, como le llamaban en Bariloche, cargó el cuerpo de la víctima en la parte trasera del Renault Clío que pertenecía a la madre de la joven y lo condujo hasta un descampado del barrio Ampliación Kennedy, al 3900 de la calle Pedro Echagüe. Allí descendió del rodado y y lo prendió fuego pretendiendo ocultar evidencias. Pero al dejarlo totalmente cerrado las llamas duraron poco por la falta de oxígeno.
Horas más tarde, cuando lo citaron a declarar como uno más de todos los amigos cercanos a la víctima, incurrió en contradicciones y cuando los sabuesos se las hicieron notar se quebró y admitió el hecho. No obstante su declaración no tiene validez, pues no estaba en presencia de su defensa porque declaraba como testigo y sin las formalidades legales de un imputado.
Lo cierto es que las pesquisas lograron determinar a través del posicionamiento de GPS de su teléfono, que la víctima había llegado al domicilio de Aguilar Soto y permaneció durante largos minutos allí. Luego, el aparato se movió hasta quedarse quieto en Ampliación Kennedy. Mientras eso ocurría, la familia de Catalina ya manifestaba preocupación y comenzaron a realizar insistentes llamados y enviar mensajes que no fueron respondidos. Con la ubicación precisa de su teléfono, las autoridades dieron con su cadáver.
Pero otro elemento que podría ser clave fue obtenido en el domicilio de Aguilar Soto. Un anillo de la víctima fue encontrado en el marco de un allanamiento que se practicó en las horas posteriores a su detención. Un investigador ligado al caso aseveró que "se le cayó durante el forcejeo. Ya no hay dudas de que ella estuvo allí adentro".
Además, una cámara de seguridad urbana captó al vehículo sobre avenida Valparaíso, en el cruce con la calle José Guardado. Eran las 22.20 de la noche del miércoles cuando el detenido pasó por ese lugar, con la joven en el asiento trasero. Luego, otra cámara urbana lo captó a metros del destino final del automóvil.
Además, otra cámara ubicada frente al domicilio de Soto, perteneciente a un privado, captó todos los movimientos que se dieron en el domicilio. La llegada de la víctima, el ingreso de ambos a la propiedad y luego la salida de Soto, quien parecía mirar para todos lados para asegurarse que nadie lo viera, luego acercar el auto hasta el portón y finalmente, cargar con dificultad el cuerpo de la víctima en el asiento trasero, para alejarse del lugar.