EL TRISTE RECUERDO DEL CASO ZAMBRANO
¿Quién es “Comegato”, el hombre agredido y robado por dos mujeres?
Gabriel Alejandro Hernández, más conocido como "Comegatos", tiene actualmente 42 años de edad y su nombre apareció desde que era un niño, en pesadas causas judiciales de la historia local.
Pero en julio de 2007, la Cámara Primera del Crimen le impuso nueve años de prisión por la violación de dos chicos de 11 y 14 años de edad. Los jueces entendieron que el acusado atraía a los chicos a su casa al facilitarle el acceso a videojuegos, y les exhibía revistas y películas pornográficas y les ofrecía bebidas alcohólicas.
En la acusación que había elaborado la entonces agente fiscal Mirta Siedlecki, se apuntó que a fines de diciembre de 2006, aprovechando que su concubina y su hijita no estaban en su domicilio, Hernández invitó a los menores a su casa y después de suministrarles una mezcla de bebidas alcohólicas les exhibió revistas y películas pornográficas, y los obligó a practicarle sexo oral, amenazándolos con una réplica de revólver calibre 22. Después los accedió carnalmente obligándoles a presenciar los actos en que no participaban, y pretendió que mantuvieran relaciones entre ellos. Mientras ejecutaba estos actos había fotografiado y filmado a los menores con su teléfono celular.
En el caso se consideró probado que Hernández cometió cuatro hechos de violación con dos víctimas y a la hora de establecer el monto de pena que le correspondía cumplir, pesó en el análisis su historia personal. Había tenido una infancia truculenta.
En la sentencia se destacó que los relatos de las víctimas fueron claros, creíbles y precisos, aunque exhibieron algún grado de reticencia a reconocerse como víctimas del hecho producto del pudor natural y el temor a sufrir las cargadas de los otros chicos del barrio y del colegio, como finalmente narraron que ocurrió.
Esa causa contra Hernández, volvió a poner su nombre en escena y rescató de la memoria el triste caso del chico Fernando Javier Zambrano, cuya desaparición fue denunciada el 26 de junio de 1994.
El menor, de solo 8 años de edad, había desaparecido aquel domingo por la noche y sus padres radicaron rápidamente una denuncia policial y se activó una desesperada búsqueda, de la que participaron familiares, vecinos y efectivos policiales.
Recién con las primeras luces del día siguiente, el cuerpo inerte del niño fue hallado en un estado espantoso. Había sido violado, masacrado y abandonado en un descampado ubicado junto al predio del Club Tiro Federal Bariloche, a metros de las calles Brown y Beschtedt, dejando una herida abierta para toda la vida en su entorno familiar.
En esa causa aparecieron enseguida varios nombres de niños y jóvenes de barriadas cercanas al lugar del hecho, quienes solían compartir largas horas de juegos y excursiones callejeras. Entre ellos aparecía el de Gabriel Alejandro Hernández, que era apenas un adolescente por entonces.
También se vinculó al hecho a Domingo Cayú, un joven con padecimientos mentales que terminó falleciendo en el Hospital de Allen varios años después y que también se vio involucrado en diversos expedientes judiciales.
Sin embargo, el único condenado por el atroz crimen fue Cristian García, quien también apareció ligado a varios legajos y que aún después de ser condenado, siguió negando su participación en el hecho y declamando su inocencia.