CRIMEN DE LA INFLUENCER
Un anillo, un video y el GPS, las claves para arrinconar al barilochense involucrado
Néstor Daniel Aguilar Soto es el único imputado por el por ahora homicidio simple de la influencer cordobesa Catalina Gutiérrez. Más allá de que confesó el hecho, su declaración no tiene validez pues ocurrió sin presencia de un abogado defensor y mientras declaraba como testigo. Pero la fiscalía tiene en sus manos pruebas vitales para atribuirle el horrible hecho.
Poco a poco las autoridades judiciales de Córdoba van logrando atar los cabos sueltos y la hipótesis de que el barilochense sea el único responsable del crimen de Catalina es cada vez más fuerte.
Según lograron reconstruir, víctima y victimario habían acordado que ella lo pasaría a buscar de camino al Patio Olmos, en pleno centro de la ciudad de Córdoba, donde se encontrarían con otros compañeros de la facultad para salir a divertirse. Con alguna excusa que todavía no se pudo determinar, Aguilar Soto la convenció para que descienda del vehículo e ingrese a la vivienda en la que el joven se había radicado tiempo atrás, cuando llegó a La Docta para sus estudios universitarios.
Ya en el domicilio de la calle Luis Podestá Costa al 3100, Aguilar Soto se declaró enamorado de la víctima y le planteó seriamente su intención de dejar de ser amigos, para mantener una relación amorosa. Las autoridades no descartan un intento de abuso sexual pero hasta el momento no apareció ningún antecedente, ni en Bariloche ni en Córdoba, que pueda develar un comportamiento de este tipo en el acusado. No obstante, la intolerancia a la frustración ante un rechazo instantáneo a la propuesta desencadenó en una violenta reacción de “Nuni”, como lo llamaban sus amigos en Córdoba, que golpeó severamente en el rostro a la influencer. Luego de ello y probablemente con la víctima parcial o totalmente indefensa, la ahorcó.
La hipótesis investigativa sostiene que no hubo un plan premeditado ni mucho menos. Más bien reacciones torpes y desesperadas. “Tito”, como le llamaban en Bariloche, cargó el cuerpo de la víctima en la parte trasera del Renault Clío que pertenecía a la madre de la joven y lo condujo hasta un descampado del barrio Ampliación Kennedy, al 3900 de la calle Pedro Echagüe. Allí descendió del rodado y y lo prendió fuego. Pero al dejarlo totalmente cerrado las llamas duraron poco por la falta de oxígeno.
Horas más tarde, cuando lo citaron a declarar como uno más de todos los amigos cercanos a la víctima, incurrió en contradicciones y cuando los sabuesos se las hicieron notar se quebró y admitió el hecho. No obstante su declaración no tiene validez, pues no estaba en presencia de su defensa porque declaraba como testigo y sin las formalidades legales de un imputado.
Lo cierto es que las pesquisas lograron determinar a través del posicionamiento de GPS de su teléfono, que la víctima había llegado al domicilio de Aguilar Soto y permaneció durante largos minutos allí. Luego, el aparato se movió hasta quedarse quieto en Ampliación Kennedy. Mientras eso ocurría, la familia de Catalina ya manifestaba preocupación y comenzaron a realizar insistentes llamados y enviar mensajes que no fueron respondidos. Con la ubicación precisa de su teléfono, las autoridades dieron con su cadáver.
Pero otro elemento que podría ser clave fue obtenido en el domicilio de Aguilar Soto. Un anillo de la víctima fue encontrado en el marco de un allanamiento que se practicó en las horas posteriores a su detención. Un investigador ligado al caso aseveró a Cadena3 que "se le cayó durante el forcejeo. Ya no hay dudas de que ella estuvo allí adentro".
Además, una cámara de seguridad urbana captó al vehículo sobre avenida Valparaíso, en el cruce con la calle José Guardado. Eran las 22.20 de la noche del miércoles cuando el detenido pasó por ese lugar, con la joven en el asiento trasero. Falta establecer si ya se encontraba sin vida o en estado de inconsciencia.
El video fue difundido en la televisión cordobesa, en el programa Noticiero Doce, de El Doce, este mediodía.
Por ahora se mantiene la imputación de homicidio simple, pero podría mutar a un abanico amplio y más duro: podría ser homicidio agravado por femicidio o alevosía (la víctima estaba sin posibilidades de defenderse cuando fue atacada) y hasta un criminis causae (matar para lograr impunidad por otro delito -los primeros golpes o un intento de abuso-). Cualquiera de esas posibilidades, implica una condena de prisión perpetua para Aguilar Soto.
Infobae reveló esta mañana que la madre del acusado es una funcionaria municipal de Bariloche. Según trascendidos, la mujer recibió la noticia sobre lo ocurrido con profunda congoja y viajó de inmediato a Córdoba.
En paralelo se investiga si el joven involucrado pudo haber recibido algún tipo de asistencia de otras personas, sobre todo a la hora de elaborar una coartada o montar la escena del crimen.