PRESERVATIVOS PENEANOS Y VAGINALES
En alerta ante infecciones que se producen a través del contacto sexual
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) o enfermedades de transmisión sexual (ETS) son infecciones que se transmiten de una persona a otra a través del contacto sexual. El contacto suele ser vaginal, oral y anal. Pero a veces pueden transmitirse a través de otro contacto físico íntimo involucrando el pene, vagina, boca o ano. Esto se debe a que algunas ITS, como el herpes y el VPH, se transmiten por contacto de piel a piel. En época de vacaciones suelen ocurrir encuentros ocasionales y por ello es muy importante la acción preventiva.
Las infecciones de transmisión sexual se pueden transmitir de una persona a otra durante una relación sexual vaginal, anal u oral. Afecta a todas las personas sexualmente activas. Río Negro tiene un Programa de Salud Sexual y Reproductiva con el objetivo de promover la salud sexual y reproductiva de la población rionegrina, a través de la implementación de políticas y acciones vinculadas a la promoción, prevención, acceso y atención, y a la prevención e interrupción del embarazo no intencional; desde un enfoque de derechos, equidad y perspectiva de género.
Además del condón en la Provincia se ofrece el preservativo vaginal (PV) como una opción, como método de protección para prevenir el VIH, las infecciones de transmisión sexual como la sífilis, y reducir la posibilidad de embarazos no intencionales. El preservativo vaginal es un método de barrera que se utiliza en prácticas sexuales de penetración, pene-vagina, dildo y otros juguetes sexuales.
Las ITS más comunes son la sífilis, gonorrea, clamidia, herpes, hepatitis B y C, VIH y VPH. Gran parte de estas se curan con tratamientos específicos, que en muchos casos son muy sencillos. Otras como infección como por ejemplo VIH se realiza el tratamiento crónico.
Toda persona interesada se puede acercar al hospital o centro de salud más cercano a su domicilio, para solicitar información y acceder gratuitamente al preservativo peneano o vaginal. También pueden solicitar un test de sífilis y VIH de forma gratuita y confidencial.
Recomendaciones para el uso del preservativo peneano: fíjarse siempre la fecha de vencimiento. Observa que el envoltorio tenga aire. Es importante que los preservativos no estén expuestos al sol ni al calor. Nunca usar dos preservativos juntos, porque la fricción puede dañar el látex y hacer que se rompan. No uses los dientes, ni una tijera para abrirlo, puedes romperlo sin darte cuenta. El preservativo se usa desde el comienzo de la relación sexual hasta el final. Esto incluye el juego previo, sexo oral, vaginal y anal. Recuerda que al colocar el preservativo hay que apretar la punta para sacar el aire y desenrollarlo sobre el pene erecto hasta su base y retíralo antes de perder la erección. Después de usarlo, hacerle un nudo y tirarlo a la basura. No es reutilizable ni reciclable.
Uso del campo de látex: se utiliza para las relaciones sexuales orales y el frotis entre vulvas. Se arma con el preservativo peneano, se desenrolla y se saca el borde superior, se abre a lo largo formando un rectángulo.
Síntomas
Pueden existir diversos síntomas o ausencia de síntomas. Por eso las infecciones de trasmisión sexual pueden pasar desapercibidas hasta que una persona tiene complicaciones o se diagnostica a su pareja.
Los síntomas de las pueden incluir los siguientes: llagas o protuberancias en los genitales o en la zona bucal o rectal. Dolor o ardor al orinar. Secreción proveniente del pene. Flujo vaginal inusual o con mal olor. Sangrado vaginal inusual. Dolor durante las relaciones sexuales. Dolor e inflamación de los ganglios linfáticos, particularmente en la ingle, aunque a veces más extendidos. Dolor en la parte inferior del abdomen. Fiebre. Erupción en el tronco, las manos o los pies.
Los síntomas de la infección de trasmisión sexual pueden aparecer unos días después de la exposición. Pero pueden pasar años antes de que tengas problemas perceptibles, en función de lo que cause la infección.
Ante cualquier síntoma consultar con un profesional médico porque la mayoría son tratables y muchas de ellas se curan. Durante el embarazo es necesario que la gestante y la pareja se realicen los análisis en los tres trimestres, para que ambos puedan tratarse y evitar transmitir infecciones al bebé.