2024-06-18

Consumo de carne en mínimos históricos: los niveles más bajos en 30 años

Desplome del 15,9% en los primeros meses del año

El consumo de carne vacuna en Argentina ha alcanzado niveles históricamente bajos, según un relevamiento de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

En los primeros cinco meses de 2023, la ingesta promedio por habitante fue de 44 kilos anualizados, lo que representó una caída del 15,9% respecto al año anterior. Este desplome en el consumo se da en medio de una desaceleración de precios en el sector, donde los valores de la carne vacuna subieron un 2,4% en mayo, por debajo del aumento general del costo de vida.

El presidente de la CICCRA, Miguel Schiariti, vinculó la contracción en el consumo con la pérdida de poder adquisitivo de las familias, que ha sido significativa en el último año. De hecho, según distintos testimonios recabados por Crónica, la caída en las ventas ha sido aún más pronunciada para los carniceros en el terreno, llegando hasta un 25% en algunos casos.

Carlos “Nucho” Príncipe, un reconocido carnicero de 75 años, señaló que la pérdida de ventas ha rondado el 18% en sus puestos de venta, mientras que Emmanuel Lapetina, presidente de un frigorífico y dueño de una carnicería, registró una caída del 25% en los primeros meses del año. Ante esta situación, los consumidores han optado por cortes más económicos como picada, osobuco y espinazo, en detrimento de tradicionales como el asado, cuyo precio ha alcanzado los $8.500 por kilo.

En contraposición, los cortes de pollo y cerdo han experimentado una mayor demanda en relación a la carne de vaca, al ser hasta un 40% más baratos. Príncipe detalló que el kilo de carré o costillitas de cerdo se consigue a $5.000, mientras que un bife de costilla de vaca se ubica en $8.900. Esta tendencia ha llevado a los consumidores a ser más selectivos en sus compras, calculando con mayor precisión las cantidades de carne que adquieren para ajustarse a sus presupuestos.

Ante este panorama, es importante destacar que existen opciones accesibles y poco convencionales en el mercado carnívoro, como el osobuco a $4.900 el kilo, el azotillo a $5.400, la tortuguita a $5.900, la palomita a $6.500 y el rosbif a $6.500. Estos cortes, aunque menos comunes, ofrecen alternativas para elaborar diversos platos y adaptarse a la nueva realidad económica de los consumidores nacionales.

La preferencia por cortes más económicos y el aumento en la demanda de pollo y cerdo son reflejo de la necesidad de adaptación de los consumidores a un escenario de precios en constante alza, que impacta directamente en sus decisiones de compra y en los patrones de consumo tradicionales.

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