2024-06-03

“NI UNA MENOS”

Un reclamo que unió la violencia de género con la problemática social y el desacuerdo ante la acción gubernamental

El 3 de junio de 2015, ante la indignación popular por el femicidio en Santa Fe de Chiara Páez, una adolescente de catorce años embarazada, nació la primera marcha bajo la consigna “Ni una menos”, la cual, desde entonces, cada vez que el calendario marca esa fecha, se replica en todo el país, como sucedió el lunes en Bariloche.

La consigna que nació en Argentina, y luego se difundió por diversas partes de Latinoamérica e incluso Europa, debe su nombre a una frase de la poetisa y psicóloga mexicana Susana Chávez, que, ante los crímenes de mujeres que hicieron tristemente célebre a Ciudad Juárez, enarboló la expresión: “Ni una mujer menos, ni una muerta más”. La propia escritora fue violada, asesinada y mutilada en 2011. Tenía treinta y seis años y falleció sin saber la trascendencia que su enunciado llegó a tener.

Por ejemplo, en las calles barilochenses, tan lejanas geográficamente a las juarenses, el “Ni una menos” retumbó con fuerza.

La marcha local partió de Moreno y Onelli a las 17.50, y recién arribó al Centro Cívico pasadas las 19, donde se leyó un documento de intenso contenido político, en pos de dejar en claro que, para quienes se movilizaron, la gestión de Javier Milei afecta los derechos de las diversidades sexuales que se habían conseguido reconocer de manera explícita en los últimos años.

Asimismo, se hizo hincapié en la necesidad de que se haga justicia con respecto al triple lesbicidio que ocurrió en Barracas, Buenos Aires, en mayo de este año.

También hubo un espacio para mostrar oposición a la decisión de que, en Bariloche, retorne la elección de la reina en la Fiesta Nacional de la Nieve.

En el camino hacia la plaza emblema de la localidad, una parte importante de los manifestantes se desvió hacia la Catedral, donde se colocó, a unos metros de la Iglesia, un cartel recordando el femicidio de Valeria Coppa, que en ese sitio, en 2019, recibió un disparo en la cabeza efectuado por quien había sido su pareja, Mariano Cordi.

Entre las algo más de doscientas personas que se movilizaron, se apreciaron algunas mujeres y niños con carteles que hacían referencia a la falta de apoyo estatal a los comedores, situación simbolizada a través ollas vacías que llevaron durante el trayecto.

Zulma Oyarzun, de la Multisectorial de Mujeres y Disidencias, destacó que, precisamente, en su mayoría, quienes se desempeñan en merenderos son mujeres.

De la misma forma, recalcó que también son las que preponderan en tareas domésticas o de cuidado de personas, labores que suelen hacerse de manera informal, con salarios que están muy lejos de los que les correspondería.

En tal sentido, cabe recalcar que varias de las pancartas unieron el “Ni unx Menos” a la violencia diaria, no necesariamente física, sino, por ejemplo, vinculada a la desigualdad en el trato laboral que sufren las mujeres y disidencias.

Oyarzun indicó que el maltrato es un tema habitual en la ciudad, pero se opta por no revelar problemáticas particulares para que las personas que sufren la acción no sean fáciles de identificar, y así evitar que el atropello continúe o incluso se incremente, además de cierta desconsideración que puede ocasionar sobre ellas la mirada inquisitiva de una sociedad que, en ocasiones, se la agarra con quien padece el daño. “Dentro de las organizaciones, es algo que está visibilizado. Nosotros tratamos de acompañar, ayudamos, buscamos abogados con perspectiva de género… Es un trabajo arduo. Intentamos que la víctima no quede expuesta, porque Bariloche, dentro de todo, es un pueblo chico. Hay contextos de acosos laborales, y también abusos sexuales de los que se logra hablar mucho después de que sucedieron”, explicó.

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