2024-06-03

LA OPINIÓN DE LA SOBERANA 2013

Sol Llobet: “Ser reina me dio recursos de autovaloración”

En medio de la discusión generada porque el gobierno municipal decidió reeditar la elección de la reina de la Nieve, este diario recogió opiniones acerca de esto, por quienes han vivido en carne propia la experiencia.

En ese sentido, hay que recordar que fueron muchos años de elecciones desde 1971 a 2018. Las reinas nacionales de la Nieve elegidas fueron: en 1971 María de las Nieves Alaniz, 1972 Graciela Magistrali, 1973 Gianna Mislej, 1974 Silvia Fernández, 1975 Patricia Simari, 1976 Graciela Olsen, 1977 Andrea Rafetto, 1978 Adriana Perussi, 1979 Judith Pérez, 1980 Silvina Amarillo, 1981 Laura Schultz y 1982 Julia Cavalli.

En 1983 la elegida fue Verónica Abbate, en 1984 Marcela Benditi, 1985 Vanesa Aveggio, 1986 Silvina García Larraburu, 1987 Paula Gómez, 1988 Mora Barber, 1989 Daniela Echeverría, 1990 Victoria Rechenq, 1991 Natalia Gludovatz, 1992 Carola Tocho, 1993 Laura Ruiz, 1994 Bárbara Schoffel, 1995 Cintia Diomedi, 1996 Natalia Gutiérrez, 1997 María Elisa Santos, 1998 Wanda Rechenq y 1999 Alejandra Pintos.

Con el nuevo milenio, en 2000 se coronó a Valeria Imhof, en 2001 Andrea Zapata, 2002 Florencia Alonso, 2003 Yanina Burini, 2004 Laura Barrandeguy, 2005 Maiten Alonso, 2006 Nancy Huinchaqueo, 2007 Silvina Minder, 2008 Gabriela Castañón, 2009 Ailín González, 2010, Alba Mac Gregor, 2011 Estefanía Barrios, 2012 Carla Curtosi, 2013 Sol Llobet, 2014 Lilen Rebay, 2015 Vanina Lamela, 2016 Clara Vereertbruggen. Luego pasó a llamarse embajadora de la nieve, modelo en el cual en 2017 se eligió a Azul Darquier y en 2018, se hizo por última vez, optando por Gabriela Guajardo.

La reina de 2013 fue Sol Llobet, quien dialogó con El Cordillerano y contó que su vivencia como soberana le cambió “por completo la visión de lo que creía que era ser reina y de mi vida en general”. 

“Fue un año donde viajé por muchas provincias, conocí lugares nuevos a muchos de los cuales nunca más volví. Tuve la oportunidad de viajar a Brasil. Para mi vida representó un cambio increíble”, describió.

“Cuando me presenté no pensé que llevaba tantas actividades y tanta responsabilidad. Tuve mucho aprendizaje, además de un intercambio cultural muy grande con otras reinas, conocer y recorrer Bariloche, hablar en los medios, cosas que no son normales para una chica de 17 años. A mí me nutrió un montón y siento que desde el lugar que tuve, hice todo lo posible para devolverle la oportunidad que la ciudad me dio”, acentuó.

Respecto de volver a hacer la elección, Sol consideró: “Nunca le encontré el sentido a que se deje de hacer, porque no es un concurso de belleza. Eso es lo primero que te explican cuando te presentás. Te evalúan acerca de cuánto sabés de la ciudad, cómo te desenvolvés ante los jurados, la prensa. Es mucho más que un concurso, es un rol de representar a la ciudad en una edad joven, es una oportunidad espectacular, para una chica de esa edad, es ser una embajadora de tu ciudad”.

Además, aclaró: “Nunca me sentí cosificada para nada, por el contrario me he sentido más cosificada en otros contextos que siendo reina. Ahí me trataron con muchísimo cuidado desde el Emprotur, la Secretaría de Turismo, siempre muy cuidadosos en el trato, con una persona del mismo sexo acompañándome en todo momento”.

“Ser reina me dio recursos de autovaloración, porque pude darme cuenta de todo lo que podía hacer con esa edad. Me abrió más el panorama, porque me vi haciendo entrevistas, concurriendo a programas, realizando acciones solidarias, cosas que te nutren un montón. Me sirvió para valorarme más como persona y como joven adulta. En mi interior, haber sido reina me dio la confianza de poder lograr cosas”, relató la joven mujer.

Para cerrar, explicó que “la belleza puede ser un ítem para ser reina, pero sin dudas que no es el más importante. Yo sentía cuando estaba frente al jurado, que tenía que demostrarle que mi aptitud en comunicación, mis habilidades, hobbies y persuadirlos de que yo estaba apta para ser la elegida”.

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