2024-02-02

EL 2 DE FEBRERO ES EL DÍA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES

Los mallines, de temidos como fuente de enfermedades a sujetos de “cuidado exquisito”

Según la Carta Orgánica, la Municipalidad debería proteger y regular su uso racional. En 2017 se instituyó el Sistema de Protección de Humedales, pero…

En su artículo 185, la Carta Orgánica Municipal establece que “la Municipalidad protege y regula el uso racional de los humedales (mallines) dentro del ejido, favoreciendo el mantenimiento de los mismos en su estado natural”. Y en términos generales, se considera que “un humedal es una zona de tierra, generalmente plana, cuya superficie se inunda de manera permanente o intermitente”.

Según esas apreciaciones, rápidamente tendemos a pensar en el mallín del kilómetro 12 o en la laguna Fantasma. Fuera de la jurisdicción barilochense formal, tal vez en la laguna Los Juncos. “Al cubrirse regularmente de agua, el suelo se satura, quedando desprovisto de oxígeno y dando lugar a un ecosistema híbrido entre los puramente acuáticos y los terrestres”, precisa la descripción.

¿A qué viene puntualizar al respecto? A que el 2 de febrero de cada año, se conmemora el Día Mundial de los Humedales. A escala internacional, la fecha se instituyó para “enfocar la atención en la importancia de los humedales, tanto para la biodiversidad y como refugio de la vida silvestre”, al igual que para el “bienestar humano”. Entonces, se procura resaltar “aspectos clave como la regulación del ciclo del agua, el control de inundaciones y sequías, la provisión de agua dulce, y el apoyo a actividades económicas, incluyendo turismo y pesca”.

Poco más de un año atrás, el INTA Bariloche dio a conocer el lanzamiento de un mapa nacional de humedales, del que habían participado especialistas que se desempeñan en los grupos Teledetección-SIG y Suelos, Agua y Ambiente. Es una herramienta técnica que suministra información actualizada, de acceso libre y gratuito que está disponible en la plataforma de Google Engine.

Con más precisión técnica que la de más arriba, para avanzar con el instrumento se definió que “el humedal es un ambiente en el cual la presencia temporaria o permanente de agua superficial o subsuperficial causa flujos biogeoquímicos propios y diferentes a los ambientes terrestres y acuáticos. Rasgos distintivos son la presencia de biota adaptada a estas condiciones, comúnmente plantas hidrófitas y/o suelos hídricos o sustratos con rasgos de hidromorfismo”.

En aquella oportunidad, el técnico del INTA Bariloche Fernando Umaña expresó que “en Patagonia Norte teníamos un avance en la cartografía de mallines realizado durante otros proyectos para las provincias de Río Negro y Neuquén que facilitó la interpretación y clasificación final de los humedales”. Añadió que “no hay muchas investigaciones que abarquen superficies tan amplias como la de Argentina. Nos pareció que la técnica que aplicó Canadá para realizar el último informe de humedales en 2020 se podía adaptar a la variedad de ambientes y paisajes de nuestro país”.

Según el mapa y su informe adjunto, la superficie de humedales en la Argentina ronda los 277 mil kilómetros cuadrados, es decir, el 9,5 por ciento de la superficie del país. “Si bien en gran parte del territorio nacional se realizan diversas actividades productivas haciendo uso de estos ecosistemas, como la producción forestal, la frutícola y cerealera, en Patagonia Norte la actividad ganadera se concentra sobre los humedales, conocidos localmente como mallines”, completó el INTA Bariloche.

Otra de las participantes en el proyecto, Andrea Enríquez (CONICET-INTA) resaltó que “dada la relevancia de los mallines para la economía y la ecología de la región y los progresivos procesos de degradación detectados sobre estos ambientes, desde hace ya varios años existe el interés de finalizar su cartografía”. La iniciativa diferenció la región cordillerana de la extra andina.

En 2017, el Concejo Municipal de Bariloche aprobó por unanimidad el Sistema de Protección de Humedales, que precisamente tiene como intención cumplir con la Carta Orgánica. La norma instituyó una comisión para relevar, circunscribir y definir métodos de protección. Fue autor de la norma Ramón Chiocconi, quien en su momento destacó que los mallines “eran temidos” como fuentes de enfermedades, entonces se los secaba. No obstante, “hoy sabemos que se trata de lugares que requieren de un cuidado exquisito, por ser reservas naturales de agua, de vegetación y fauna”.

La norma ordena establecer la ubicación y las características ecológicas de los humedales a través de un inventario de referencia; evaluar estado, sus tendencias y amenazas vía una evaluación general y avanzar hacia un continuo monitoreo. Aunque nadie debe dudar de su importancia, siete años después de su aprobación, no hay noticias sobre el avance del Sistema de Protección de Humedales.

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