DE CIMIENTO PARTICIPAN MÁS DE 50 EXPOSITORES
Desde autocríticas a las redes sociales hasta redefiniciones territoriales
Forman parte de los talleres Kila Cerámica, Juramento 50, Dibujar para Existir y Creadores de Imágenes. La muestra estará a disposición del público durante el resto de enero en Casa Bachmann.
Más de 50 son las y los artistas que participan como expositores de Cimiento, la muestra colectiva que reúne a los talleres Creadores de Imágenes, Dibujar para Existir, Kila Cerámica y Juramento 50 durante enero en Casa Bachmann. Tantos son los formatos o lenguajes que sería injusto intentar una síntesis, porque precisamente, se trata de medio centenar de universos que podrán compartir inquietudes, pero las más de las veces son diversos entre sí.
El Cordillerano visitó la expo al día siguiente de su inauguración, que fue multitudinaria. En particular, pudo dialogar con Marianela Múñiz, cuya identidad artística es Muni, a quien conocimos en ocasión de Estepa – Foto feria en noviembre último. También con Guillermina Actis, reciente vecina de Bariloche que al igual que su compañera, participa de Creadores de Imágenes, el taller-escuela que impulsa Ailén Herradón.
La primera compartió que en ese ámbito “había empezado el año pasado (por 2022) cuando me mudé a Bari y esta vez funcionó más como clínica porque éramos tres chicas: Clara (Aguillón), Eugenia (Rodríguez) y yo, con Ailu (Herradón) coordinando el taller”, introdujo. “Al ser un grupo reducido pudimos laburar los procesos mucho más a fondo y conocer todo el camino de la compañera en su hacer artístico”, amplió Muni.
Brindó un par de ejemplos: “Euge presentó su foto-libro, que es su tesis para la Licenciatura de Fotografía en la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín) y Clari hizo un proceso explosivo: venía trabajando video y medio peleada con su proceso, hasta que salió una pieza gráfica increíble, siempre trabajando en conjunto”, describió. Las mencionadas también participan de Cimiento.
Mónica Bussman, presente en la feria de apertura. Foto: Facundo Britos.
Por su parte, “arranqué con la serie Lifestyle que empecé este año. En marzo saqué un autorretrato, una selfie con una toalla en la cabeza, como si recién saliera de un baño y a partir de esa imagen, salió la idea de continuar: qué pasa con ese personaje influencer que no puede parar de mirarse a sí mismo y con el ego y necesidad de que todo el tiempo la estén mirando, likeando (sic) y me gustando en redes”, inquirió Muni.
Hay que tener en cuenta que “si bien hablo como si fuera algo ajeno, también me pasa a mí. Es algo de lo que somos parte y no podemos salir. Ni hablar ayer (por el jueves último) con el estallido de Historias y Menciones a partir de Cimiento. Uno también es parte de esa cosa de mantener la pantalla, es medio como una droga que se retroalimenta” cuestionó. “A veces digo: bueno, basta del celular, pero igual vuelvo”, admitió.
Llamará la atención la forma de mostrar su obra. “El laburo de montaje y enmarcado lo hice en Fab Lab con Gastón Quispe Castros, que es diseñador industrial. Le comenté que tenía ganas de salir de la pared, que no quería enmarcado tradicional, en madera y estar colgada. Quería algo más volátil, que se separara y bueno, empezamos a ver ideas. Nunca había hecho algo como esto, siempre fui más tradicional las veces que expuse”, reconoció la fotógrafa.
La serie en exposición “es un estadio, creo que va a continuar y también la exploración. Hice una encuesta en redes sociales a mis seguidores sobre el consumo de contenido lifestyle (estilo de vida) y la verdad, las respuestas son muy interesantes y variadas. Este es solo un momento: para atrás hay muchísimo y para adelante, espero que continúe el proceso”, confió la expositora.
Por el lado de Guillermina, “Cimiento fue la pregunta que cerró todo el año del proceso: ¿de qué manera nos sostenemos entre varies? La muestra fue eso: pensar los cimientos, el encuentro entre personas que, por ahí, no compartimos espacios o por nuestras lógicas de trabajo, tenemos que estar encerrados en nuestras casas o en lo digital”, compartió. “Entonces, ¿cómo hacer para ponerle el cuerpo a cosas colectivas cuando llegás a un territorio y no conocés a nadie, como fue mi caso este año?”
Entonces, “lo que pasó fue acercarme a los procesos de otres, acompañarlos, sostenerlos y entender que los cimientos de cada une son de una manera y algunos necesitan más fuerza, más apañe o compañía. A eso vine: a levantar tablas, montar el escenario y las cosas”, destacó. “En particular, soy de esas personas que no se percibe artista (sonrisas). Entonces, el proceso en Creadores pasó por pensar qué tenía para mostrar y si quería hacerlo o no”, compartió.
La disyuntiva se resolvió afirmativamente. “Traje una imagen del lugar que era mi punto de encuentro y cimiento en La Plata, de donde soy”, señaló, como forma de “pensar a la territorialidad desde las personas que hacen esos espacios. La propuesta que trajo Ailu de hacer una muestra colectiva a me pareció novedosa e interesante. Se vio mucho mientras montábamos la muestra y pensarnos más colectivamente, los que así lo quisimos. Al venir de espacios más institucionales, para mí fue una novedad”, destacó. Para quienes sólo solemos merodear por las muestras, también.