IRREVERENTE MUESTRA DE CUATRO TALLERES
Cimiento que se ve, desafía, sostiene y proyecta
Creadores de Imágenes, Dibujar para Existir, Kila Cerámica y Juramento 50 se juntaron para “ver qué onda” y generaron un acontecimiento artístico que da que hablar. En la Bachmann durante enero.
Claro que es una “muestra colectiva de talleres”, pero Cimiento puede pensarse como planteo irreverente, como expresión colectiva que trasciende a sus componentes individuales o como instantánea de un proceso que no se preocupa demasiado por el destino final. O más bien, decenas de procesos… Es exposición que se puede visitar durante enero en Casa Bachmann, pero arrancó como feria y espacio de poesía más música que, además, irán a repetirse. Entonces, sobran razones para merodear por la primera cuadra de Elflein y descender, en busca de Cimiento.
“Lo que puedo decirte es que me duelen los pies”, sorprendió Ailén Herradón, cuando el que firma pidió definiciones. La artista visual y realizadora cinematográfica es la coordinadora de Creadores de Imágenes, uno de los talleres participantes, junto con Dibujar para Existir; Kila Cerámica y Juramento 50. La charla se produjo a la mañana siguiente de la intensa inauguración: “hoy me estaba bañando y pensaba qué es lo que me sostiene, es decir, una manera de entender qué es un cimiento”, aclaró.
“Muy metafórica y simbólicamente, podemos pensar que Cimiento nace como el sostén de un montón de gente que estamos creando y pensándonos de manera muy diversa, porque somos cuatro talleres que reúnen un montón de cabezas, pensamientos, formas y convicciones bastante diversas”, ahondó Ailén. “Ni siquiera sé si somos ahora un cimiento, pero nos gustaba pensarnos así para empezar a pensar que, en Bariloche, podemos generar algo que se vaya construyendo”, anheló.
Marianela Muñiz (Muni), Clara Aguillón, Eugenia Rodríguez y Ailén Herradón durante la inauguración.
La elección del título tiene un sólido fundamento. “Nos propusimos una estrategia porque los cimientos no se ven, pero sostienen todo, tal vez porque en Bariloche cuesta ir al grano o al hueso con ciertas posturas. Desde que me involucro en estas formas de pertenecer al espacio artístico de Bariloche, siento que hay una fuerza que nos empuja a no decir exactamente lo que pensamos, entonces Creadores tiene estrategias para decir cosas que a veces pueden joder, incomodar o romper las bolas”, avisó la coordinadora.
Y brindó un ejemplo: “Cimiento está en la Casa Bachmann de la Asociación de Artistas Plásticos, asociación que no conocemos (risas). Con Muni (Marianela Muñiz) nos asociamos, aunque yo no creo en asociarse a una institución o en ser parte de un gueto. Justamente, creo que hay que romper un poco con eso, nos asociamos, pero muy a futuro pensamos que podemos desarmar ciertas formalidades que tienen que ver con el circuito artístico”.
Otro más: “hoy a la mañana me llamaron los del SENASA y me dijeron: ¿por qué hay un cartel puesto en la reja?” La sede del organismo nacional es vecina de la sala. “Las formalidades y las instituciones se piensan dueñas como para truncar ciertas cosas que son muy sencillas”, cuestionó la organizadora. “También creo que a los cimientos hay que desarmarlos, destruirlos y volverlos a armar hacia un lugar a consensuar, hacia nuevas formas, aunque no se vean”, desafió.
En la tarde noche de la inauguración (el jueves último), “éramos un montón, pero al micrófono subieron dos personas y hablaron: atrás de eso hay un cimiento que no se ve y no importa si no se ve, pero está motorizando y activando”, resaltó la joven impulsora. “Se desdibuja quién sos, qué nombre tenés o qué hiciste… En el mundo del arte se maneja mucho eso, pero a mí me interesa mucho más el proceso de juntarnos entre todos, que entender quién es cada quién”, resaltó. “Después, nos tomaremos unos mates, nos conoceremos y veremos qué onda”.
Camila Vallendor aportó poesía en la noche de la apertura. Foto: Facundo Britos.
Materialmente, “la propuesta de Cimiento tiene que ver con reunir a ciertas personas que son de cuatro talleres: Dibujar para Existir; Juramento 50; Kila y Creadores de Imágenes”. El primer espacio “tiene sus años en Bari, coordinando un espacio de ilustración. Son procesos artísticos, pero ellas son ilustradoras, con la coordinación de Bar Visconti, que también tiene un espacio alternativo: Tribu de Trueno – Escándalo”, resaltó su colega.
En tanto, Juramento 50 “es un espacio de cerámica que justamente está ahí” que cuenta con el impulso de Natalia Castañares y comparte lenguaje con Kila, “otro espacio de cerámica que están en el kilómetro 1 subiendo al cerro Otto”, describió Ailén. En este caso, coordinan Facu Arduser y Mariano Catalayud. En cuanto a su propio taller, “es como una escuela muy deforme, mutante y en constante transformación. Es parte de una red que tiene un montón de sedes, pero acá está hace seis años”, recordó Ailén.
Así las cosas, “nos conocíamos entre todos, pero nunca nos juntábamos. Entonces, pensamos en qué pasaba si juntábamos las muestras de fin de año. Así nació Cimiento”, resaltó. “Después, nos vamos conociendo en el hacer, porque hay un montón de cosas que sólo pasan por el cuerpo haciéndolas, por eso nos duelen los pies”, redondeó entre risas. La base está ahí en la Bachmann, acérquese y vea qué pasa.