2023-12-14

SOLEDAD ESCUDERO EN NUEVA ETAPA DE LA CABINA INDISCRETA

“A los lugares abandonados por el hombre, la naturaleza se encarga de taparlos”

Continúan las intervenciones artísticas en la vieja instalación telefónica cercana a la estación del tren. En este caso, es una reedición de “Aroma a bosque, aroma a estepa”.

A pesar de transiciones gubernamentales y debacles económicas, el proyecto Cabina Indiscreta continúa imperturbable en su marcha. El último fin de semana se inauguró el tercer capítulo de la experiencia que impulsan Mercedes Schamber e Ingrid Roddick con la intervención de Soledad Escudero, quien recreó la instalación performática “Aroma a bosque, aroma a estepa”. Se podrá visitar hasta que expire diciembre.

Se trata de una iniciativa que propone arte en el espacio público de Bariloche, en particular en la vetusta cabina telefónica que se sitúa a pasos de la estación del tren y de la terminal de ómnibus. Con la idea, las impulsoras buscan “generar espacios de encuentro espontáneo y diferente con la comunidad y el arte, pensados fuera del campo y circuito al que se está acostumbrado”.

La idea es “reutilizar espacios en desuso en la ciudad” y “sumar una mirada diferente a la cotidianeidad, dándole sentido de pertenencia, identidad y valor, ayudando también a su preservación”. Antes de Soledad Escudero, sumaron sus aportes Florencia Rubini y Leticia Carini con “Trayecto devenir: cabina de hibridación para futuros posibles”. Luego tuvo su momento Ingrid con “Cuidado. Rutas Patagónicas. Carteles viales” y más recientemente, Cris Rocha con “Esperanzar”.

Según informaron las curadoras, “Soledad nos propone un ensayo de posibles escenarios donde líquenes, musgos, matas y árboles 'regresan' y ocupan sus antiguos lugares en el entorno. La acción apela a la resistencia de la memoria ecológica de la naturaleza y busca en el gesto preciso transformar, restaurar y reparar para conservar”. Entonces, “la cabina telefónica en desuso florece de forma inesperada y brota en cada intervención como lugar para el encuentro con el arte”.

El Cordillerano profundizó en breve intercambio con la propia Soledad: “Es un proyecto que viene desde 2021, cuando confeccioné un traje hecho de líquenes: barba del diablo y ramas secas de la estepa”, recordó. El atavío surgió al término de “largas caminatas por la montaña para disfrutar de la naturaleza después del encierro que tuvimos durante la pandemia”, contextualizó.

Concretamente, “fue una forma de rodearme de naturaleza, porque ese era el sentimiento que tenía cuando caminaba en el bosque, transitaba los senderos e iba a los refugios: una sensación de estar envuelta en el entorno natural maravilloso que tenemos y esa fascinación por los olores, la humedad y todo lo que tienen nuestros bosques”, resultó la artista. Pero también evoca a “la extensión y belleza de la estepa con su aridez. Ese contraste como de ying y yang es lo que quise transmitir a través del traje”, señaló.

Al recibir el convite por parte de Roddick y Schamber, “me puse a pensar en la fuerza de la naturaleza, en lo pequeño que somos ante ella, en el respeto que le debemos y en que los espacios o lugares abandonados por el hombre, como las construcciones, la naturaleza se encarga de taparlos, rodearlos y lentamente, de llevarlos a una destrucción”, describió. “El concepto es que la larga cola (que forma parte del traje), hecha de barba del diablo y tul, pudieran metafóricamente comerse la cabina y rodearla”.

“Fue lo que hice de hecho (durante la intervención), adhiriendo los líquenes a sus paredes y envolviéndola”, explicó Soledad. “Como metáfora: lo que abandonamos a su suerte, la naturaleza se encarga de ocultarlo y, en última instancia, de destruirlo por suerte. Yo creo que esa fuerza es lo que, en última instancia, todavía nos mantiene vivos, por la recuperación constante, la capacidad de reinvención y en un punto, de salud”, resaltó. La naturaleza “nos tiene que inspirar respeto y cuidado”, proclamó.

Durante la performance también se leyó el poema “Botánica”, de Gabriela Klier. Vecina de Bariloche desde 1985, Soledad Escudero es dueña de una vasta trayectoria, con exposiciones no solo en esta ciudad, sino también en Neuquén, Salta, Buenos Aires y Málaga (España). Forma parte de los grupos de artistas Cinco en Tránsito y Tres a la Deriva. En 2010 obtuvo el Premio Lufthansa City Center en Berlín (Alemania) y hace cuatro años, se deja envolver por los aromas del bosque y la estepa.

Te puede interesar