2023-11-02

SE VA UNA PARTE DE NUESTRA HISTORIA

El Honguito, patrimonio del corazón de los barilochenses

Ayer 1º de noviembre pasado el mediodía, vecinos de nuestra ciudad se hacían eco de una noticia que entristecía los corazones, estaban demoliendo el querido Honguito de calle Elflein.

Se construyó entre los años 1956 y 1957. Edgardo Lanfré contó hace un tiempo en las páginas de El Cordillerano, parte de la historia de esta pintoresca construcción, que como salida de un cuento atrapaba la vista de quienes pasaban por allí.

Cuando Carlos Engelland descendió del barco que lo trajo desde Europa en 1926, dejó atrás la ciudad de Hamburgo, afectada por la guerra. Su hermano mayor era dentista, recorría la Provincia de Buenos Aires y La Pampa ejerciendo su profesión, Carlos se recibió de mecánico dental y comenzó a acompañar a su hermano: uno sacaba muelas y el otro armaba las prótesis.

El destino lo llevó hasta una estancia donde conoció a Ana Weingartner, nacida en Rumania, cuyo padre había estado en la Primera Guerra Mundial. La muchacha ganó el corazón de aquel inquieto muchacho que pronto le propuso matrimonio. El casamiento se celebró en Patagones. Allí se abrió la puerta de esa tierra que sería su destino próximo. La joven pareja llegó hasta Santa Cruz para luego “subir” el mapa hasta Valcheta y comenzar a sembrar papas. Pero una inundación los dejó sin nada.

Alguna noche de desvelo, bajo el cielo valchetense, trajo a la memoria de Carlos a aquel amigo Godofredo Kalschmidt, quien lo invitó a venir a Bariloche, donde la construcción del hotel Llao Llao requería mano de obra y voluntad de trabajo.

Carlos recuperó su oficio de carpintero y con Ana se instalaron junto al Nahuel Huapi, en la joven Bariloche, que sería su lugar definitivo. Vivieron en una casita en la esquina de Rolando y Gallardo. En 1947, le compraron a Fulvio Eggers una fracción del lote sobre la calle Elflein.

Adquirieron una casa de madera, de importantes dimensiones que fue uno de los primeros comercios de artículos regionales, que estaba en la esquina de Moreno y Villegas (donde después se levantaría el Mercado Municipal).

Decidieron trasladarla hasta su solar. Recurrieron a los servicios de Santiago Castillo, quien realizó el trabajo a la usanza de aquellos tiempos: con bueyes y troncos que servían de rodillos. Fueron por Moreno, subieron por Morales y luego por Elflein hasta su emplazamiento final.

En un primer momento quedó en la vereda, al borde de la calle, posteriormente la subieron a la parte alta del terreno, donde actualmente se encuentra. Sobre la calle, Carlos levantó una pequeña casa de madera que fue el comercio familiar.

De cuentos

Ya entrados los años 50, Carlos vio en una revista alemana una foto de una construcción con forma de hongo y decidió hacer uno similar, para reemplazar al local de madera. Finalmente, en el año 1957, siguiendo el proyecto del ingeniero Fauland, quedó levantado El Honguito.

La cercanía con la escuela 16 hacía que chicos y grandes concurrieran a comprar allí golosinas, galletitas y artículos de cotillón.

Los tiempos han cambiado, el progreso avanza y nada puede hacerse. Las máquinas tiran abajo paredes de cemento, pero para los barilochenses, están cayendo pedacitos de la historia.

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