2023-10-17

DEMORAS E INSULTOS

Macri vino a Bariloche el 17 de octubre y el general metió la cola

Pasaron setenta y ocho años de un hecho que marcó a la Argentina.

Pongamos brevemente en autos a los desorientados. El 17 de octubre de 1945 se produjo una movilización multitudinaria a Plaza de Mayo para pedir la libertad de Juan Domingo Perón. El general había sido detenido cuatro días antes, tras ser destituido del gobierno (porque él formaba parte de aquel régimen militar: fue, al mismo tiempo, secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y vicepresidente). Su figura había crecido demasiado e incomodaba. Las mejoras que impulsó para la clase obrera causaron un eco mayor al que cualquiera podía imaginar, tal como quedó demostrado en la multitud que acudió a pedir por el líder, quien así, por esa presión, tuvo que ser liberado. Había nacido el peronismo.

Pueden discutirse infinitas cosas sobre Perón, un hombre repleto de contradicciones que, a la vez, supo utilizar paradojas propias para conformar lo que sus propios seguidores denominan un “movimiento”, diferenciándolo del término “partido”, como para que quede en claro que en aquel 17 de octubre de 1945, con la postal de la gente cansada de tanto caminar mojando sus pies en la fuente, había surgido algo nuevo, donde, como luego se vería, entrarían extremos que la coherencia llamaba a indicar que eran imposibles de confluir. Así, en esa imposibilidad concretada, es que también se desataron violencias varias, no solo contra frentes externos al “movimiento”, sino intestinas, que provocarían que el país marchara, por siempre, rengo.

Pero, más allá de ese abarcarlo todo en pos de aglutinar masas, nadie en su sano juicio puede menoscabar la revalorización que Perón hizo de los trabajadores. Luego está cómo se utilizó eso, pero ahí entramos en un tema que excede el motivo de este artículo, aunque, en pos de la sinceridad, debe reconocerse que la razón de esta nota no está del todo clara, más que evidenciar pensamientos suscitados a partir de una fecha con tanta raigambre en un segmento amplio de los argentinos. 

Y, como estamos en el sur del sur del mundo, estas reflexiones se empapan del contexto. ¿Cuál es la realidad del peronismo en Bariloche? Por lo pronto, baste decir que el pasado cercano muestra que las diferencias en el “movimiento”, aunque de un calibre muy distinto al del pasado, perduran. ¿Por qué? Hay que evocar que, a las elecciones municipales, el peronismo local llegó desmembrado. ¿Eso hace que haya quedado fuera de las primeras líneas del poder comunal? No, porque como el sol, aunque no lo veamos, el peronismo siempre está. Y, en realidad, esta vez lo vemos con claridad. El intendente electo, Walter Cortés, más allá de que haya llegado a las urnas con el sello del Partido Unión y Libertad (PUL), claramente, es peronista.

Durante la jornada de su triunfo electoral, en el local partidario, por la noche, cuando los resultados ya mostraban la victoria, se escuchó la marcha que comienza diciendo: “Los muchachos peronistas / todos unidos triunfaremos…”.

 

A todo esto, curiosamente, este 17 de octubre visitó Bariloche el expresidente Mauricio Macri, quien, más allá de coquetear a veces con peronistas por motivaciones partidarias/electorales (rememorar la fórmula Macri-Pichetto), lo cierto es que, a la vista de la mayoría, está en las antípodas del peronismo.

Justamente, en este paso por Bariloche (que terminó mal, con personas insultándolo en una minicaminata por la calle Mitre), cuando habló con los periodistas, y durante una charla que brindó en el hotel Cacique Inacayal, mantuvo un discurso destinado a captar el voto de los “enojados” que, en las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias, estuvo dirigido en gran parte a Javier Milei. Es decir, no fue por el elector que, en primera instancia, se inclinó por Sergio Massa, a quien identifica con un populismo al que demoniza, sino por los que optaron por el león fuera de la jaula.

En cualquier caso, el asunto es que Macri vino a Bariloche en el Día de la Lealtad. Su avión sufrió demoras, lo que obligó a modificaciones de agenda (por ejemplo, primero se llevó a cabo un breve encuentro con los periodistas y luego la charla pública, a la inversa –y más tarde– de lo que estaba pautado), y, sobre todo, el final de su paso por la ciudad no fue feliz, con gente abucheándolo en la calle Mitre.

Por ahí se escuchó decir que este 17 de octubre, en la Patagonia, el general, desde donde esté, metió la cola.

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