2023-10-16

HERIDAS ABIERTAS

Castañeira habla de la situación tirante con Bregman

Myriam Bregman será la representante de la izquierda en los sufragios presidenciales.

Le ganó, en las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), a la otra opción que presentó el Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad (FIT-U), que encabezaba Gabriel Solano.

Pero, entre algunos militantes, hizo “ruido” que Manuela Castañeira no formara parte de la disputa. Participó de la pelea electoral, pero por fuera de la alianza, con el Nuevo MAS, y no alcanzó el mínimo necesario de votos para pasar a la siguiente instancia.

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Cuando se le pregunta sobre la razón por la que no fue a las urnas dentro de la coalición, Castañeira es contundente: “Porque no me dejaron”, afirma, para luego desarrollar: “Pedimos integrarla y dijeron que no. Me parece que es parte de la crisis lamentable del FIT-U. En este momento estamos diciendo que tiene que haber una rediscusión general de la izquierda. Igualmente, aunque de manera crítica por un montón de cosas metodológicas y políticas, ahora llamamos a votar al FIT-U”.

–Más allá de las discusiones que hubo, ¿cómo es, si existe, tu relación con Bregman?

–Con Bregman, de manera directa, no, porque la verdad es que no nos atiende, pero eso es secundario… Yo me sentaría a tomar un café y a hablar, por supuesto, porque ahora hay cuestiones mucho más importantes que nosotras en juego: están los derechos de los trabajadores, del feminismo… Tenemos que empezar a mirar en grande, pensar cómo vamos tomar medidas de acción en la calle. Estoy totalmente dispuesta a discutir con todos los sectores de izquierda. Debemos hacer una rediscusión más estratégica que exceda la materia electoral, porque ahí hay muchas debilidades… Por la presión electoral, el FIT-U mostró la peor cara de la izquierda, aprovechando las PASO, que es una ley que deja afuera voces, en vez de ubicar a la izquierda en el rol que, creo, estratégicamente tiene que ocupar en la Argentina, en el debate, aportando ideas, con una mirada del mundo y convocando a acciones que sean transformadoras.

–¿Qué te parecieron los debates presidenciales y, puntualmente, el papel que tuvo Bregman?

–El problema es el debate en general. Me pareció escandaloso, sobre todo en el primero, que haya negacionismo de la dictadura (en referencia a las expresiones vertidas por el candidato de La Libertad Avanza, Javier Milei). Ya ni siquiera se trata de la teoría de los dos demonios… Que le des la televisión nacional a un tipo para que reproduzca el discurso de (Emilio Eduardo) Massera ante millones de personas y digas que son las reglas del debate, que cualquiera puede decir cualquier cosa, me pareció un ataque a las libertades democráticas. No debe darse micrófono a alguien que cuestione el derecho a tener micrófono. 

–¿Qué ballotage imaginás?

–Hay que esperar… No me gusta la futurología… Pero lo que sí puedo decir es que voy a estar lista para caminar todas las plazas del país, porque el escenario que venga, donde alguno podrá ser más dramático, otro menos, pero cualquiera tendrá graves componentes de ajuste, requerirá patear las calles y llevar adelante medidas para defender derechos.

–No me imagino cómo pueden actuar los dirigentes de izquierda en el ballotage… Supongo que, de las opciones que tienen probabilidades concretas de quedar, no hay ninguna que los deje conformes…

–Creo que ese es el problema de la lógica de los ballotages en la Argentina… Es muy contradictorio. En este momento, un montón de reglas juegan en contra de las libertades democráticas, y le dan aire a un monstruo. A mí me parece que cuando Milei dijo eso (las alusiones a la época de la última dictadura), deberían haber frenado el debate. Lamento que Bregman no haya reaccionado. Cualquier escenario puede ser complicado. Sentaremos posición después de que veamos qué pasa, porque ya vimos que cualquier cosa es posible.

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