MIENTRAS CAÍAN BOMBAS EN PALESTINA, GANABA UN FESTIVAL
Maia Gattás Vargas: “Cuando me di cuenta de que era mi película, me largué a llorar”
“Viento del este” se consagró como Mejor Largometraje en la Competencia Nacional del FestiFreak, emblemático acontecimiento cinéfilo de La Plata. Se relaciona íntimamente con el territorio que está bajo fuego una vez más.
Cuando Maia Gattás Vargas advirtió que se referían a su película, no pudo contener más las emociones: “Viento del este” fue elegida Mejor Largometraje en la Competencia Nacional del Festifreak (Festival Internacional de Cine Independiente de La Plata) que finalizó el último fin de semana. En la mañana del mismo día, la realizadora barilochense supo de la nueva escalada de violencia entre Palestina e Israel. Nunca tan acertada la expresión “emociones encontradas”.
De hecho, Maia pidió tiempo para responder las inquietudes de El Cordillerano. “Desde el sábado hasta hoy (por el miércoles último) fueron días intensos emocionalmente. El premio que recibí obviamente me llena de alegría y de confianza para una película que recién está saliendo, porque se estrenó en agosto y la del Festifreak fue su tercera proyección. El camino es muy reciente y, obviamente, recibir un premio siempre alienta”, balanceó.
Tal vez haga falta recordar que “Viento del este” tiene mucho que ver con la vida de la propia Maia y con parte de su historia: su padre tenía ascendencia palestina y dejó de existir a raíz de un accidente que se originó en una sudestada, en el Río de la Plata. Parte de la película transcurre en esos ámbitos bonaerenses, otros de sus tramos en Bariloche y unos más, precisamente en Medio Oriente.
En el reciente FAB 2023, su trabajo mereció reconocimiento a la Mejor Fotografía en la Competencia Binacional de Largometrajes, pero la experiencia en la Ciudad de las Diagonales fue más gratificante aún. “El jurado se conformó con gente que admiro, muy vinculada al mundo del cine y al tipo de cine que a mí me interesa, como Luciano Monteagudo, crítico en Página/12 que también estuvo a cargo de la sala Lugones, o Eduardo Crespo, que tiene una película hermosa sobre su padre y su pueblo en Entre Ríos. Conocía los trabajos de los jurados, entonces eso también lo hizo más emotivo. A Laura Alderete no la conocía personalmente porque vive en México, pero entiendo que es de Neuquén”.
Nuestra joven vecina no se esperaba el logro. “Fui al FestiFreak porque recibí un mensajito en el que me decían que tenía un reconocimiento del jurado, pero pensé que era una mención o algo así, entonces, realmente me tomó por sorpresa. Al mismo tiempo, ese sábado a la mañana, vi las noticias sobre el horror que está pasando en Palestina-Israel o Israel-Palestina”, compartió la cineasta, para que se entienda su desgarro.
Una aclaración: “A mí me gusta nombrarlos juntos como un territorio que está, muy entre comillas, compartido a raíz de una ocupación y en conflicto. Hace 75 años que están en convivencia, aunque creo que esa palabra no es justa”, relativizó Maia. “Están en tensión y, a mi criterio, no es que esté pasando algo en Palestina, sino en Palestina e Israel o en Israel y Palestina”, insistió.
Después de ponerse al tanto sobre la situación, “quedé todo el día en estado de alerta porque, además, estaba dando talleres en el Museo de Arte Moderno (Buenos Aires), es decir, para mí era un día de trabajo, aunque era sábado, entonces no tuve demasiado tiempo para dedicarme a mis emociones o a informarme”, enmarcó. “Cuando ya en el Festifreak escuché el discurso de premiación, me di cuenta de que era mi película y ahí me largué a llorar”, compartió. Y cómo no…
“Por suerte, después postearon el texto y lo pude leer tranquila”. A la hora de agradecer, “dije algunas palabras en torno a Palestina y al pequeño aporte poético que hace mi película a la causa palestina, porque un poco tiene que ver con el agua y la falta de acceso a los recursos, uno de los muchos rasgos que tiene la ocupación, pero todo fue muy abrumador y confuso”, concedió la realizadora.
El paso del tiempo suele ayudar. “Volviendo de La Plata, recordé que habían mencionado a Walter Benjamin y eso me dio mucha emoción, porque es un autor que he leído muchísimo y doy clases sobre él. Aunque no está explícitamente mencionado en la película, su cosmovisión está presente en casi todas las obras que hago, así que el jurado lo notara, me dio un montón de esperanza, porque uno narra con cierta ambigüedad o misterio, con cierto lenguaje poético y, sin embargo, los mensajes llegan. De distintas formas, según los espectadores, pero llegan. Que entendieran cierta pista un tanto fantasmal, me dio una emoción extra”, compartió.
Además de sesgar miles de vidas, la escalada bélica en Gaza alteró los planes que la barilochense tenía. “El lunes me escribieron del Palestina Cinema Days para avisar que suspendían el festival, lo que me parece muy sensato. Pero para mí, el pequeño sueño que tenía de volver y pasar la película con subtítulos en árabe no va a ser posible, espero que más adelante, cuando haya algo parecido a la paz. En un estado capitalista, me cuesta mucho pensar en la paz, pero sí en una mejor convivencia”. Aunque mínima, una razón más para anhelar que, de una buena vez, sí silencien las armas.