MILEI QUIERE DEROGAR LA ESI PORQUE “DEFORMA LA CABEZA DE LA GENTE”
Especialista barilochense replica: “La sexualidad no solo se refiere al sexo”
Marina Copolechio es docente e investigadora en la Universidad del Comahue y el Instituto de Formación Docente Continua. Ante las intenciones de La Libertad Avanza, resalta la importancia de preservar la norma y de, precisamente, pensar la sexualidad de forma integral.
Cuando todavía la posibilidad de que Javier Milei llegara a la presidencia no era tan palpable, anunció que durante un eventual mandato suyo “anularía” la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) porque es “un mecanismo” para “deformarle la cabeza a la gente”. Especialistas barilochenses en la temática advierten que no sería tan fácil derogar la norma, aunque simplemente con desfinanciar su funcionamiento se cumpliría un cometido similar.
Marina Copolechio es profesora e investigadora en el Instituto de Formación Docente Continua de Bariloche y en la Universidad Nacional del Comahue. Obtuvo una maestría en Ciencias Sociales y Humanidades y, en la primera de las instituciones, integra el Programa de Género. “Siempre el posible triunfo de fuerzas de derecha pone en peligro los derechos conquistados, no porque dejen de existir normativamente, sino porque se produce una desvinculación de parte del Estado y un desfinanciamiento que no permite sostener y profundizar políticas públicas que los garanticen”, advirtió.
Hay experiencias recientes: “Esto se ha vivido ya con el Gobierno de Mauricio Macri durante el cual, si bien se promulgaron normativas interesantes, se produjo una reducción en el financiamiento del Programa ESI que no permitió sostener políticas y profundizarlas. Las derechas o quienes sostienen posiciones conservadoras o tradicionales respecto de la sexualidad siempre arremeten en contra de los derechos que garantizan vidas más vivibles para quienes no suelen tener el poder, como, por ejemplo, las niñeces y adolescencias, las mujeres, las disidencias, los pueblos originarios, las personas mayores, las personas con discapacidad o las personas que se encuentran por debajo de la línea de pobreza”, enumeró.
“Son acciones que sin duda lo que buscan es sostener la distribución desigual del poder a favor de los que siempre han tenido más”, cuestionó la docente e investigadora. Por otro lado, “no está demás aclarar que la sexualidad no es el sexo o las relaciones sexuales o, al menos, no es sólo eso. Lo llamativo es cómo esos discursos de derecha calan fuerte en quienes no forman parte de esos grupos favorecidos y cómo muchas personas consideran que se van a ver beneficiadas con las políticas que proponen”. Al respecto, “no son menores las estrategias que ponen a jugar los medios de comunicación hegemónicos”.
Con relación al propósito de La Libertad Avanza, “es importante destacar que no es tan sencillo derogar una norma. Lo que estamos eligiendo es un cargo ejecutivo y no una renovación total del poder legislativo, que es quien tiene la función de legislar, de aprobar normas, modificarlas, derogarlas. Entonces es central que podamos tener esto en cuenta: una ley que establece derechos no es algo que se pueda derogar de un momento al otro”, aclaró la magíster Copolechio.
En la misma línea, “no se trata de una sola normativa, más bien contamos con entramado normativo que amplía derechos y que se potencia y fortalece entre sí. Es importante recordar que la ESI se articula, fortalece y resignifica, por ejemplo, con la Ley de Identidad de Género, con la de Matrimonio Igualitario, con la IVE, con la Ley para la Promoción de la Convivencia y el Abordaje de la Conflictividad Social en las Instituciones Educativas, entre varias otras”.
Además, “las leyes que amplían derechos se amparan en normativas de carácter internacional y son producto del compromiso explícito que ha asumido el Estado argentino al adherir. Por ejemplo, nuestras leyes nacionales son un modo de hacer más concretas la Convención de los Derechos de las Infancias y Adolescencias; la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, los Principios de Yogyakarta, la Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, entre otras”.
Existen también otros condicionantes para las aspiraciones de las motosierras: “Así como lo escrito en las normas no se traduce inmediatamente en prácticas concretas, también estamos convencidas de que derogar una norma no anula lo que sucede en las instituciones educativas. En este punto es central tener en cuenta que la ESI tiene más de 17 años, que gran parte del colectivo docente se ha formado en distintas instancias de capacitación que les han permitido resignificar lo que pensaban en relación con la sexualidad y entenderla desde la perspectiva integral que nos propone la ESI”.
En efecto, “pensar la sexualidad integralmente es comprender que no solo se refiere al sexo, la reproducción y las relaciones sexuales, dimensiones con las que usualmente se la suele asociar… La sexualidad incluye el cuidado de nuestro cuerpo y la salud, la afectividad, los derechos, el respeto a la diversidad, el rechazo a cualquier forma de discriminación y desigualdad”, entre otros elementos.
Entonces, “la ESI se vive, se respira y se practica en las escuelas, se identifica como una necesidad imprescindible para ser más libres, tener relaciones más solidarias y respetuosas. Incluso no solo el colectivo docente apoya y enseña ESI, sino que también el estudiantado la demanda. Cada vez más quienes están en el nivel secundario piden ESI, les preguntan a sus docentes cuándo tendrán ESI e incluso proponen temáticas ESI para trabajar”, aportó Copolechio.
Según su experiencia, “no es menor que muchas familias acuerden con la ESI porque han podido observar el trabajo integral que propone y cómo a partir de lo que se va trabajando es posible hacer frente a situaciones de acoso escolar, visibilizar y denunciar maltrato y abuso infantil, es posible convivir más armónicamente en las escuelas, es posible no dejar pasar situaciones de burla, discriminación y exclusión entre estudiantes, entre otros muchos logros”, resaltó la especialista. Pareciera que a las deformaciones, habría que adjudicarles otro origen...