2023-08-10

Contaminación y salud mental: un peligro para las personas con demencia

La contaminación atmosférica aumenta la demanda de servicios de salud mental en personas con demencia

Un estudio realizado en Londres revela la relación directa entre la alta exposición a la contaminación y el aumento en el uso de servicios de salud mental en personas con demencia.

Un estudio a largo plazo realizado en una extensa área urbana de Londres ha revelado que la alta exposición a la contaminación atmosférica está directamente vinculada con un mayor uso de los servicios de salud mental comunitarios por parte de personas que padecen demencia. Los expertos detrás de esta investigación han señalado que reducir los niveles de dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión podría ser clave para aliviar la demanda de servicios psiquiátricos en zonas urbanas ya sobrecargadas.

Aunque se han llevado a cabo numerosos estudios sobre los efectos de la contaminación del aire en la vejez, incluyendo su posible relación con el deterioro cognitivo y la demencia, este estudio se centra específicamente en la relación entre la contaminación y el uso de servicios de salud mental. Lo interesante de esta investigación es que se enfocó en los servicios comunitarios, los cuales son esenciales para la mayoría de los pacientes en el Reino Unido.

El estudio se llevó a cabo durante nueve años y en él participaron 5.024 personas mayores de 65 años que vivían en cuatro áreas del sur de Londres y que habían sido diagnosticadas con demencia entre 2008 y 2012. Los resultados revelaron que una mayor exposición a los contaminantes atmosféricos, en particular al dióxido de nitrógeno (NO2), se asociaba con un aumento en el uso de los servicios de salud mental, siendo esto más pronunciado en personas con demencia vascular.

Comparando con aquellos que vivían en áreas con bajos niveles de NO2, las personas expuestas a altos niveles tenían un 27% más de probabilidades de utilizar servicios de salud mental. Por su parte, aquellos expuestos a niveles más altos de partículas finas (PM2.5) tenían un 33% más de probabilidades de usar estos servicios.

A lo largo del estudio, se realizaron pruebas para medir la función cerebral y la salud física y social de los participantes. Los resultados mostraron que la exposición al NO2 estaba asociada con una peor salud y un menor funcionamiento social, incluyendo una disminución en la capacidad para realizar actividades diarias. Sin embargo, no se encontraron efectos significativos en la función cerebral.

Si bien es importante tener en cuenta que este estudio es observacional y no puede establecer una relación causal definitiva, los investigadores sugieren que la reducción de la exposición a la contaminación atmosférica podría disminuir la demanda de servicios de salud mental en personas con demencia, especialmente en aquellos con demencia vascular. Además, esta disminución en la exposición podría aliviar la presión sobre los recursos de atención psiquiátrica, tan necesarios en entornos urbanos ya sobrecargados.

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