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24/04/2026

Parkinson: descubren que la clave para la detección temprana está en la flora intestinal

Un estudio internacional revela que la composición de la microbiota permite identificar a personas en riesgo mediante un simple análisis de bacterias del intestino.

El Parkinson es una de las principales causas de discapacidad a nivel global y el trastorno neurodegenerativo de más rápido crecimiento. Esta afección, que destruye las neuronas productoras de dopamina, no solo se manifiesta con temblores o rigidez, sino también con alteraciones cognitivas y del ánimo que afectan gravemente la calidad de vida.

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Sin embargo, un estudio internacional liderado por el University College de Londres (UCL) y publicado en Nature Medicine afirma que el análisis de los microbios de la microbiota puede revelar un riesgo elevado de padecer la enfermedad incluso antes de que aparezca cualquier síntoma físico.

Para alcanzar este hallazgo, los científicos desarrollaron un método innovador para estudiar el ecosistema intestinal en una cohorte de 464 personas de Italia y el Reino Unido, incluyendo pacientes con la variante genética GBA1, que multiplica por 30 el riesgo de enfermar. Los resultados fueron comparados con otros tres grupos de Estados Unidos, Corea del Sur y Turquía, sumando un total de 1.421 participantes. La conclusión fue contundente: más de una cuarta parte de las especies bacterianas analizadas (176 en total) presentan diferencias significativas entre personas sanas y pacientes con Parkinson.

El estudio determinó que en las fases avanzadas de la enfermedad las alteraciones intestinales son 15 veces más graves que en los inicios. Incluso en personas con predisposición genética que aún no están enfermas, se observaron patrones similares. Según Anthony Schapira, investigador del Instituto de Neurología Queen Square del UCL, “la composición de la microbiota intestinal en personas con riesgo genético de padecer Parkinson, pero sin síntomas, se asemeja a un patrón intermedio entre los individuos sanos y aquellos con Parkinson”. Este hallazgo permitiría reemplazar los actuales diagnósticos, que son largos y costosos, por pruebas de detección temprana mucho más simples.

La investigación también arrojó luz sobre el peso de los hábitos diarios. Los participantes que reportaron una dieta más equilibrada y variada mostraron microbiomas con menores indicadores de riesgo. Al respecto, el coautor Stanislav Dusko Ehrlich señaló que “esto podría indicar que la modificación de la dieta podría desempeñar un papel en la prevención de la enfermedad”. Considerando que la prevalencia del Parkinson se ha duplicado en 25 años debido al envejecimiento poblacional y factores genéticos, la posibilidad de intervenir a través del intestino abre una esperanza clínica sin precedentes.

Finalmente, este descubrimiento se alinea con otra investigación del UCL que describe cómo la enfermedad logra propagarse desde el sistema digestivo hacia el cerebro mediante las células inmunitarias. Con una cuarta parte de los pacientes siendo portadores de mutaciones en el gen GBA, identificar al 10% que finalmente desarrollará la patología es el gran desafío actual. Este nuevo mapa de bacterias intestinales no solo promete diagnósticos precoces, sino que habilita el estudio de nuevas estrategias terapéuticas para frenar el avance del Parkinson actuando directamente sobre la población bacteriana del paciente.