2023-07-09

LO QUE MÁS LLAMA LA ATENCIÓN DE LOS CHICOS EN EL MUSEO DE LOS VIAJEROS

Un teléfono, una polaroid y la cámara que aparece en Harry Potter

El Museo de los Viajeros, en Modesta Victoria 3566, contiene una cantidad de objetos imposible de enumerar.

Para nombrarlos en su totalidad tendríamos que encontrar un punto que reflejara todo al mismo tiempo. Algo así como el Aleph borgeano pero que todo quedara plasmado a manera de una fotografía, para ir diseccionando cada rincón visual y, así, citar los elementos.

Es decir, resulta irrealizable.

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Sin embargo, los niños que concurren, en excursiones que realizan con sus escuelas, suelen detenerse en tres cosas, y por motivos totalmente distintos.

La primera, aunque parezca increíble, es un simple teléfono… El asunto es que se trata de uno antiguo, con disco de marcar.

Recién días atrás concurrió un nene que supo identificar que el dial rotatorio debía, justamente, girarse en los dígitos que conformaban el número que correspondía al aparato con el que se deseaba comunicar.

Hasta ese momento, los pequeños, al decirles que se trataba de un teléfono, intentaban encontrar dónde se ubicaba la pantalla táctil, y, una vez resuelto aquello, cuando ya sabían que en realidad había que girar el disco, se preguntaban qué era ese elemento conectado con un cable al que llamaban tubo…

Además, está el asunto del otro cable, el que lo conectaba a la red telefónica.

A los más chicos les cuesta imaginar que existió un tiempo previo al celular.

En el caso de una cámara polaroid, les llama la atención porque les recuerda un logo previo de Instagram.

Pero lo que provoca más sorpresas es una Argus C3 que se encuentra en una de las vitrinas.

Al observarla, los chicos suelen largar algún que otro grito, por la emoción.

El modelo, explica el propietario del Museo de los Viajeros, Francisco Ponzinibbio, es “la cámara de rollo más vendida de la historia”.

A bajo costo, se produjo masivamente por la compañía Argus en Ann Arbor, ciudad del Estado de Michigan, Estados Unidos, entre 1939 y 1966.

Claro, los pequeños que se detienen frente a la cámara no saben nada de eso… Ellos se sorprenden porque aparece en una de las películas de la saga de Harry Potter (Harry Potter y la cámara secreta). Quien la utilizaba era un niño llamado Colin Creevey, que sacaba fotos de todo, especialmente de las situaciones donde Harry tuviera que ver. El actor que lo personificó es Hugh Mitchell, quien, curiosamente –o no tanto, si creemos en la magia–, en la actualidad, cuando han pasado veintiún años del estreno de aquel film, es fotógrafo profesional.

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