Quién es el hombre que se salvó a último momento de morir en el submarino camino al Titanic
Durante un año, Stockton Rush (el difunto CEO de OceanGate) intentó convencer al multimillonario Jay Bloom de que comprara un par de asientos en el sumergible de su empresa para visitar los restos del Titanic junto a su hijo.
El viernes, luego del trágico desenlace en el que los cinco tripulantes del submarino fallecieron, Bloom brindó una entrevista. Allí dijo que, al principio, estaba intrigado. Además, a su hijo Sean le fascinaba la historia del transatlántico británico cuando era niño.
Sin embargo, explicó que cuanto más leía sobre el sumergible Titán, más se preocupaba por su seguridad. Por ello, detalló que había rechazado amablemente una oferta de última hora para unirse a la expedición, alegando conflictos de agenda.
Bloom explicó que, en su lugar, los dos asientos disponibles a bordo fueron para el magnate de origen paquistaní Shahzada Dawood y su hijo, Suleman. Ambos perecieron junto con Rush y otras dos personas, cuando el Titán hizo implosión bajo la superficie del Atlántico. "Cada vez que veo una foto de ese hombre de negocios paquistaní y su hijo de 19 años, pienso en lo fácil que podríamos haber sido yo y mi hijo de 20 años, de no ser por la gracia de Dios", afirmó.
El jueves, después de que la Guardia Costera estadounidense anunciara que había localizado trozos del sumergible en el fondo del océano, el hombre publicó en Facebook una serie de mensajes de texto entre él y Rush a principios de año. En ellos, el CEO de OceanGate descartaba la idea de que el viaje fuera peligroso.
"Aunque obviamente hay riesgo, es mucho más seguro que volar en helicóptero o incluso bucear", escribió Rush en un mensaje. También indicó que nadie había resultado herido a bordo de un submarino no militar en 35 años.
A Bloom, que tiene una licencia privada de helicóptero, le preocupaba especialmente el uso de aparatos como un joystick de videojuego para controlar la embarcación y el novedoso casco de fibra de carbono. Asimismo, estaba "asustado" porque el submarino no se podía abrir desde adentro, ni siquiera en caso de emergencia.