2023-06-11

PERROS QUE NUNCA APARECEN, CAMINANTES QUE NO LLEGAN Y FUEGOS QUE SE AVIVAN SOLOS

Fenómenos paranormales en el refugio Piedritas

El podcast “Mitos y leyendas argentinas” consagró dos de sus capítulos a relatos sobre sucesos desconcertantes que se produjeron en ese rincón del cerro Catedral. Hay nuevos testimonios.

Un perro que merodeaba la fogata pero que nunca se hizo ver. Caminantes que hablaban en voz tan alta que sus voces se escuchaban de lejos, pero jamás terminaban de llegar. El fuego que estaba a punto de extinguirse y, sin que mediara ventarrón alguno, se avivó de repente. Luego, en la noche cerrada, pasos cercanos que parecían aproximarse al refugio y cuyos dueños tampoco ingresaron jamás.

Tuvieron que afrontar circunstancias tan desconcertantes tres amigos que habían decidido pernoctar en el refugio Piedritas, sitio emblemático que se ubica en el sendero que conduce al Frey y está a una hora de caminata, aproximadamente. Su relato fue recogido por “Mitos y leyendas argentinas”, un podcast que se emite desde el Alto Valle y que puede seguirse a través su canal en YouTube o Spotify.

El espacio se especializa en los así llamados fenómenos paranormales y en una versión escrita del relato, resumió el llamativo episodio. “Uno de los lugares misteriosos pero pocos conocidos de nuestra Patagonia es un sitio en donde pasan cientos de personas diariamente en la temporada de verano. Es el refugio Piedritas o también de los eslovenos”, introduce. “Es un pequeño refugio, ya abandonado y donde hace algunos años no se permite el pernocte”. Obviamente, en el cerro Catedral.

Para “Mitos y leyendas argentinas”, a mediados de la década de 2000, “ya se escuchaban ciertos relatos de quienes pernoctaban en el Piedritas y sentían cosas raras por las noches”. En efecto, “esta historia comienza con tres amigos, docentes de Bariloche, que decidieron hacerse una escapada a la montaña para estar tranquilos una noche de la primavera patagónica”.

Hasta ahí, puede ser la historia de miles de caminantes barilochenses, pero “luego de dos horas de caminata, los amigos se dispusieron a hacer un pequeño fogón” porque en esa época, todavía se podía “y comenzaron a cocinar un asado. Los tres amigos sentían que al lado de ellos había algo así como un perro, nunca lo vieron, pero los tres más de una vez amagaron a darle algo a la nada”.

No fue la única presencia extraña. “Luego de cenar y ya entrada la noche, comenzaron a escuchar voces desde el bosque cercano, como si fuesen varias personas conversando aproximándose por el sendero. Los amigos se prepararon a recibir a esos caminantes nocturnos y hasta se pusieron a preparar mate para darles algo caliente cuando llegaran. Sin embargo, nadie llegó”.

Ante la incertidumbre, “uno de los amigos se adentró al lugar desde donde aún venían las voces y notó que las mismas se iban cada vez más lejos, las llamó, pero no obtuvo respuestas”, señala el relato. “Los tres amigos tal vez creyeron que podía ser el eco del arroyo, aunque nuevamente comenzaron a escuchar esas voces con más claridad a menos de 100 metros. Sin embargo, nadie se acercaba”.

Las extrañas peripecias continuaron. “Nuevamente los tres amigos se adentraron en el bosque a buscar leña y detrás de ellos, notaron que el fuego que habían armado y ya estaba por extinguirse comenzó a crecer más de un metro y medio de largo para luego, bajar rápidamente. Lo extraño de todo esto es que esa noche no había ninguna brisa de viento que pudiese avivar tanto ese fuego”, compartieron los atribulados acampantes.

Las extrañas compañías continuaron con sus manifestaciones. “En el transcurso de la noche, mientras los mates acompañaban el juego de cartas, los tres amigos siguieron escuchando ese murmullo cerca de ellos, pero esta vez acompañado por chasquidos de ramas rastreros en la profundidad del bosque, como si fuesen pasos quizá. Ya adentrada la madrugada y con el poco calor que les daban las brasas del fogón, decidieron irse a dormir dentro del refugio”.

El descanso no fue muy plácido. “Luego de unas horas de sueño, en la inmensidad de la noche, se comenzaron a escuchar pasos y dos voces hablando del lado de afuera de la puerta del refugio. Se las sentía cerca, muy cerca, como si estuviesen al lado del fogón. Se notaba que eran voces humanas. Uno de los tres amigos les habló: ¡hola! ¿Todo bien? Estamos acá, pueden pasar si quieren, hay lugar… Pero no hubo respuesta. Los tres amigos se levantaron y miraron por la ventana y no vieron a nadie. Esperaron las primeras luces del alba, armaron sus mochilas y bajaron. Ninguno de ellos jamás quiso volver a dormir ahí”. No es para menos.

El relato que precede formó parte de una primera emisión del podcast. Según sus hacedores, después de su difusión recibieron una cantidad importante de otros testimonios que coinciden con la presencia de situaciones paranormales en el Piedritas o en sus cercanías. Hay un segundo capítulo que “Mitos y leyendas argentinas” consagró al pequeño refugio. Para quien quiera ahondar, se puede escuchar en https://www.youtube.com/watch?v=xvST8JfeFpc Que saquen lectores y lectoras sus propias conclusiones.

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