VIOLENCIA DE GÉNERO
Golpeó a su expareja y le "bajó" varios dientes: ocho meses de prisión en suspenso
El acusado, oriundo de Maquinchao, se declaró culpable y aceptó la propuesta fiscal de someterse a un acuerdo pleno de juicio abreviado. Así, con el consentimiento de la defensa, la condena quedó firme en el mismo momento, aunque si cumple las pautas de conducta durante el tiempo establecido, no irá a prisión.
El fiscal Martín Govetto le atribuyó al sujeto un hecho ocurrido el 13 de julio de 2021 en horas de la tarde, cuando se presentó en el domicilio de su expareja y la agredió físicamente en diversas partes del cuerpo, al tiempo que provocó varias roturas a diferentes efectos de la casa y de la mujer. Como saldo de la agresión la mujer sufrió la pérdida de algunas piezas dentales y entre otras cosas, la rotura de su teléfono celular.
Para el fiscal, los hechos ocurrieron en un contexto de violencia de género, ya que el imputado y la víctima mantuvieron una relación de pareja durante 20 años, en la cual persistió una relación asimétrica de poder y control.
La secuencia agresiva del sujeto quedó encuadrada en las figuras de lesiones leves agravadas por el vínculo y en un contexto de violencia de género y a cambio del reconocimiento de responsabilidad, el fiscal ofreció un acuerdo mediante el cual se le imponga al sujeto una pena de ocho meses de prisión de ejecución condicional, sujeta al cumplimiento de diversas pautas de conducta.
El agresor, deberá fijar y mantener el domicilio, presentarse ante el Instituto de Asistencia a Presos y Liberados de manera bimestral, como así también incorporarse al dispositivo del mismo IAPL para el abordaje de situaciones de violencia de género, además, obviamente de realizar cualquier tipo de acto de violencia en contra de la víctima del hecho.
De acuerdo a los informes de profesionales que intervinieron en el caso, la situación presentaba un riesgo elevado para la mujer, logrando establecerse la presencia de una violencia crónica, existencia de asimetría de poder y un despliegue de violencia psicológica, sexual y física durante los veinte años que duró la relación. La situación ya había sido documentada en otras oportunidades a través de los legajos del Juzgado de Familia, que además había proveído de un botón anti pánico a la víctima.
La defensora oficial Blanca Alderete acompañó la petición del fiscal Govetto y aconsejó a su asistido aceptar la propuesta, siendo que el procedimiento postulado era la mejor solución del conflicto. Así, el acusado admitió su participación y culpabilidad en el suceso y acordó con la calificación legal, la pena y pautas de conducta establecidas.
De tal manera, el juez Marcos Burgos resolvió homologar el acuerdo abreviado alcanzado y en definitiva imponer la condena acordada entre las partes.
