2023-04-04

HABLA FERNANDA NECULMAN TORRES

La nueva werken de la Coordinadora del Parlamento Mapuche: recuperación de las tradiciones y apoyo a la machi

Fernanda Neculman Torres tiene veintiocho años y, en el Füta Trawn (gran encuentro) que se realizó en Ingeniero Jacobacci hace poco más de una semana, fue escogida para ocuparse, junto a Orlando Carriqueo, de la vocería de la Coordinadora del Parlamento Mapuche-Tehuelche de Río Negro.

La decisión de que haya dos werkenes (voceros) respondió, por un lado, al aumento de integrantes de la mesa política de la organización; por otro, a que Fernanda, quien fue seleccionada de manera unánime entre las comunidades presentes en la reunión, solicitó ser acompañada en la función. Así, los representantes de pueblos originarios insistieron para que Carriqueo permanezca en el rol que ocupa desde 2017.

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Fernanda nació en Ingeniero Jacobacci, y empezó a transitar su identidad mapuche con la lof Cona Torres, a poca distancia de aquella localidad, en el paraje Colitoro, donde se encuentra parte de su familia materna, en tierras que ella define como “un territorio recuperado en 2002”.

A través de una tía, la joven se lanzó al sendero del proceso identitario.

Dice que en su casa, como en la mayoría de aquellos con sangre mapuche, se vivía un silenciamiento con respecto a los orígenes, por el temor a represalias. “Eso se perpetúa en la estigmatización que hay respecto a nuestro pueblo”, afirma.

Pero, en determinado momento, por cierta inquietud interna, comenzó a indagar; en ese punto, colaboró que recorriera nuevos caminos, sobre todo a partir de su necesidad de estudiar, lo que le hizo plantearse diferentes preguntas.

Luego, sus padres compartieron la memoria de lo que recordaban.

Supo, entonces, que sus abuelos hablaban mapuzungún, que vivían las costumbres mapuches, como la realización del camaruco (una ceremonia ancestral), pero que todo aquello se había interrumpido en las nuevas generaciones “como estrategia de supervivencia”.

“El solo hecho de que hablaran mapuzungún era motivo para ir a la cárcel o ser apaleado”, explica ella.

Fernanda, que en la actualidad estudia comunicación social, respecto a su designación como werken, señala: “Fue algo sorpresivo, nunca busqué estar en espacios de representatividad”. Igualmente, indica que ya cumplía una labor activa con distintas comunidades. “Especialmente, en trabajos colectivos, donde se involucra la defensa de los espacios territoriales que habitamos”, apunta.

Así, manifiesta que su tarea tiene que ver con “una proyección como pueblo”.

“Lo que hacemos no es para sacar un rédito personal, sino para las generaciones venideras”, afirma, y asegura que la intención es que los que lleguen luego no tengan que atravesar por las dificultades asociadas, en el pasado y en la actualidad, a ser mapuche.

Dice que “la forma del pensamiento winka (del blanco) tiende a individualizar, como si todo saliera de una persona”.

“En nuestro caso es diferente”, asegura, y habla de “puntos de acuerdo colectivos” que relaciona con la función que acaba de asumir. “En mi voz están las voces de diferentes autoridades, de lamiens (hermanas) que me han elegido para asumir esta responsabilidad”, sostiene.

Menciona que, en estos tiempos, se aprecia un interés de los jóvenes por acercarse a sus orígenes. “Que existan más comunidades tiene que ver con el proceso de reconocimiento de un proceso identitario”, expone.

En lo personal, cita a la persona a la que consideran machi (una especie de autoridad espiritual, sanadora), Betiana Colhuan, como una de las personas jóvenes con las que compartió vivencias en el trayecto de reconocimiento del ser mapuche.

Cabe recordar que la machi se encuentra con detención preventiva domiciliaria desde octubre de 2022, cuando se realizó el desalojo en Villa Mascardi, y uno de los puntos salientes del documento que emanó del último parlamento mapuche que se realizó en Jacobacci planteó, justamente, un pedido de liberación de Betiana y de las otras tres integrantes de la lof Lafken Winkul Mapu que están en la misma condición.

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“Con la lamien (hermana) nos hemos encontrado en el andar, abrazando nuestra identidad, nuestra cultura”, sostiene Fernanda al referirse a Betiana, para luego completar: “El rol que ella desempeña, como machi, no es menor. Se trata de una de las primeras que se levantan en esta parte del territorio, en Puel Mapu (como denominan los mapuches al terreno al Este de la cordillera, en esta parte de la Patagonia), porque en Gulu Mapu (Chile) el Estado nunca llegó al exterminio, en cambio, acá sí, porque se arrasó con todo”.

En cuanto a lo que sucede con la mesa de diálogo por el conflicto de Mascardi, íntimamente relacionada con la situación de la machi, ya que allí se definiría el futuro del rewe (sitio sagrado), ubicado en un predio de Parques Nacionales, como así también la situación de la Lafken Winkul Mapu, la nueva werken de la Coordinadora del Parlamento considera que “el que pone palos en la rueda es el Estado”.

Más allá de lo que tiene que ver con Villa Mascardi, en el último Füta Trawn se hizo hincapié en el “rechazo a las políticas extractivas”, algo que Fernanda destaca como una de sus principales inquietudes.

A modo de conclusión, la werken apunta: “Creo en las construcciones colectivas, porque así existirá una salida para una sociedad mejor. Esto no tiene que ser una lucha solo del pueblo mapuche. No nos movemos por cuestiones económicas, sino por la defensa de los espacios territoriales, que es lo que nos da la proyección como pueblo. También trabajamos para que las generaciones que vengan puedan tener una vida digna, con espacios sanos donde vivir”.

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