PATRICIA CORREA TOMA UN NUEVO RUMBO
Dedicó 45 años de su vida al CRUB con pasión y responsabilidad
El viernes pasado fue el último día de trabajo de Patricia Liliana Correa, llegó el momento de jubilarse y tomar un nuevo rumbo en su vida. Era la Directora General de Administración Académica del Centro Regional Universitario Bariloche de la Universidad Nacional del Comahue y en estos 45 años, vio crecer paso a paso a esa institución a la que siente como propia.
En diálogo con El Cordillerano habló de ese Bariloche que muchos añoran y de tantos compañeros y compañeras con los cuales caminó a la par por medio de su trabajo.
Patricia es nacida en nuestra ciudad, cursó su primaria en el colegio María Auxiliadora y el secundario en el Comercial 6. “En esa época con el tercer año completo ya tenías posibilidades así que dejé mis estudios y tiempo después, lo terminé”.
Comenzó a trabajar desde muy jovencita. “Primero estuve algún tiempo en Foto Charles, una temporada en Fenoglio y muchos años en casa Valles” recordó.
Tuvo un reconocimiento cuando cumplió 25 años de servicio
Ingresó a la UNCo el 1 de febrero de 1978. “Una docente me avisó que necesitaban un auxiliar administrativo para el departamento de alumnos, nos presentamos varios y yo gané el cargo”.
La universidad cumplió 50 años en 2022. “Al poco tiempo de haber entrado, la jefa renunció a su cargo porque además era directora de Jardines de Infantes”.
El director del Centro Regional le hizo a Patricia un comentario que sin saberlo en ese momento, le iba a cambiar la vida. “Me preguntó si me animaba a ser Jefa, le comenté mis temores y él me dijo que no me preocupara porque íbamos a aprender juntos”. Quiso darle esa oportunidad porque vio en ella un potencial muy grande y el tiempo demostró que estaba en lo cierto. Luego concursó el cargo de jefatura del Departamento de Alumnos.
Ha desarrollado su trabajo con las distintas gestiones que tuvo la universidad. “Cada cuatro años se renuevan las autoridades y nosotros, los trabajadores no docentes somos los que permanecemos”.
Patricia fue testigo del crecimiento del Centro Regional Bariloche. En el año 78 funcionaba en lo que fuera la hostería La Montanara de Pasaje Gutiérrez y en el 79 ya se trasladaron al jardín Botánico. “No había micros que nos dejaran cerca, en invierno con las nevadas fuertes costaba mucho llegar”.
Más allá de la enorme predisposición en lo laboral, se casó y tuvo tres hijos. “Cuando eran chiquitos no fueron tiempos fáciles, yo trabajaba mucho porque no siempre podía cumplir el horario de salida”. Agregó “tener un cargo directivo implica una gran responsabilidad entonces por diferentes motivos, me quedaba hasta más tarde”.
Tuvo la gran suerte de contar con el acompañamiento de la familia de ambos. “Eso hizo más llevadera la infancia de mi hijos” dijo con agradecimiento.
Le pidieron dar el discurso al cumplir 50 años la institución educativa
La jubilación
Llegada la edad correspondiente, se comienza con los trámites para la jubilación. “Cuando estaba por cumplir los 60 todo el mundo me decía ‘Qué lindo, te vas a jubilar’, pero yo no estaba feliz”.
En la universidad tienen la posibilidad de continuar por cinco años más. “Yo lo hice porque aún no estaba lista para dejar de trabajar, siempre amé lo que hacía” dijo muy emocionada.
Dedicó gran parte de su vida al CRUB “este momento es una transición, comenzar a planificar mis días sin el trabajo pero confío en que hay mucho por hacer todavía así que le pongo ganas al cambio”.
Recordó cómo fueron los tiempos de pandemia de COVID. “Por mi edad de inmediato me ordenaron trabajar en casa, comenzaba muy temprano y no había horario límite”. Mucha responsabilidad armar todo de manera virtual, amigarse con la tecnología de un día para el otro para seguir conectada con el equipo que integraba.
La tragedia del Ventana
Imposible no preguntarle a Patricia cómo vivió desde el ámbito universitario, la tragedia que los tocó de manera tan fuerte. “Eso fue terrible y es una herida difícil de sanar, recuerdo que ese domingo estaba en casa preparando la ropa de mi familia para la semana cuando me fueron a buscar”.
“Cuando llegué a la universidad comenzamos a buscar las listas de los alumnos y alumnas para ver quiénes habían hecho esa salid a la montaña”. Junto a otros directivos debieron recibir a los familiares “Fue un antes y un después del CRUB, luego se modificaron y se siguen cambiando muchas cosas, en las reglamentaciones, los protocolos de seguridad y en las salidas”.
Para finalizar, quiso agradecer de corazón tanto al CRUB como a cada una de las personas con las cuales compartió su labor. Muchas anécdotas vividas en el seno de la gran familia universitaria, compañeros que se jubilaron y otros que partieron dejando un gran vacío. Llega otra etapa en su vida y seguramente que de alguna manera, continuará aportando sus conocimientos a la institución que tanto aprecia.