2022-12-28

EN POCO TIEMPO, PERDIÓ TRES INTEGRANTES DE SU EQUIPO OPERATIVO

El Brote lamentó desfinanciamiento por parte de Cultura Río Negro

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No obstante, encontró apoyo por parte de otros ámbitos del gobierno rionegrino. Además, ante una crisis edilicia, logró el concurso de 35 artistas y de La Usina Cultural del Cívico para salir adelante.

Justo cuando debía festejar su 25 aniversario, El Brote perdió a “un integrante del equipo operativo” cuya remuneración aportaba la Secretaría de Cultura de Río Negro. La situación no hizo más que complicar un cuadro que venía de antes, ya que se habían perdido otros dos cargos a raíz de sendas jubilaciones. Las cosas se agravaron cuando por las lluvias invernales y una imprevista filtración, se perdió el piso flotante de la sala. Pero bueno, como el propio grupo proclama, “no está loco quien pelea”.

Gabriela Otero, directora y fundadora del elenco teatral, puntualizó estas situaciones en el balance que elaboró a pedido de El Cordillerano. “El pedido de pase a otra área de un integrante del equipo operativo con un cargo de horas cátedra de Cultura Río Negro asignado a El Brote, fue un duro e inesperado golpe para la institución, teniendo en cuenta además que ya se habían perdido antes por jubilación otros dos cargos de Cultura RN que nunca fueron reemplazados”.

La actriz y gestora puso las cosa en contexto: “Cabe destacar que esos cargos fueron creados en 2015 para fortalecer el equipo de El Brote, en el marco del Proyecto El Brote: Arte-Salud Comunitaria, destinado a la ejecución de múltiples acciones de capacitación desde una metodología inclusiva, y como parte de una cogestión histórica con Cultura RN”. Para Otero, “la Secretaría de Estado de Cultura tiene rango y presupuesto de ministerio, por lo cual la falta de apoyo no es atribuible a la falta de recursos”, cuestión.

Como apuntábamos, “este lamentable quite de colaboración se superpuso al 25 aniversario de El Brote, lo que expone a las claras la falta de valoración de la actual conducción de la Secretaría de Estado de Cultura hacia la labor de un proyecto rionegrino que es referente en el país por el ejercicio de una cultura inclusiva”. No obstante, “gracias al acompañamiento del Programa Gest.O.S. de la Subsecretaría de Políticas Públicas para Personas con Discapacidad (dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano y Acción Social) pudimos seguir adelante con el aporte de talleristas, pero con un equipo de trabajo reducido. Valoramos mucho la existencia de este programa”.

No parecía el mejor momento para practicar esa reducción de personal. “Uno de los efectos de la pandemia fue el impacto en la salud mental de algunxs compañerxs actrices y actores con padecimiento psíquico, porque el aislamiento, la situación general derivada de la crisis sanitaria, la incertidumbre y el miedo, golpearon más en quienes ya se encontraban en situación de vulnerabilidad”, destacó la teatrera.

“A pesar de todo el compromiso humano y esfuerzo que se pone desde El Brote para acompañar la recuperación y sostener el vínculo con el grupo de estxs compañerxs, quedó al descubierto la falta de políticas públicas efectivas que acompañen la letra de las leyes vigentes de salud mental enmarcadas en una perspectiva de derechos humanos: Ley de Salud Mental Provincial 2.440 y Ley Nacional de Salud Mental 26.657”, cuestión.

La incierta situación económica “se agudizó aún más por inesperadas reparaciones edilicias que tuvimos que afrontar. Las intensas lluvias ocurridas durante el otoño y el invierno pasados, produjeron filtraciones de agua en nuestra sala que dañaron por completo el piso flotante, que tuvo que ser removido en su totalidad y reemplazado por uno nuevo. Los arreglos no podían postergarse, ya que la sala tiene una agenda activa y era necesario no cortar con las actividades que se vienen desarrollando”.

Ante la emergencia, “hubo que costear el arreglo de las filtraciones, la instalación de zinguería, la compra del piso nuevo y su colocación, lo que representó un gasto de medio millón de pesos que dejó a El Brote en una delicada situación económica comprometiendo su sostenimiento futuro”, relató Otero. Pero “apelamos a la solidaridad. Organizamos en noviembre pasado la varieté solidaria ‘Del bonete consciente’, en la que participaron desinteresadamente 35 artistas de teatro, clown, danza y música, la mayoría de los cuales desarrollan actividades en la sala”.

La función se llevó a cabo en La Usina Cultural del Cívico (Biblioteca Sarmiento), que también cedió gratuitamente su espacio, con la asistencia de más de 100 espectadores. “También colaboraron algunos comercios de Bariloche, gestos que apreciamos y agradecemos enormemente”. Se salió del paso, pero “la situación económica que describimos no se ha resuelto, por lo que esperamos contar el año próximo con políticas públicas más claramente orientadas a apoyar el sostenimiento de organizaciones sin fines de lucro como El Brote”, se esperanzó la actriz y directiva.

Por último, para este balance de El Cordillerano, Otero agradeció “a las instituciones públicas y privadas que de una u otra manera nos acompañan, a las organizaciones sociales hermanas con las que articulamos en red, a todas y todos los artistas y público que sienten que la sala y El Brote son para todxs, y que sostener este espacio inclusivo de arte nos involucra a cada unx. Seguiremos coordinando acciones para 2023, porque, una vez más, la salida es colectiva”.

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