LA ARDUA TAREA DE ESCRIBIR UN LIBRO EN PAREJA
“Hijo del instante”, la obra más esperada de Diego Reis y Cecilia Fresco
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Comenzaron con la novela cuando se conocieron y, por distintos motivos, demoraron 15 años en finalizarla. Se presentará el sábado desde las 18:30 en La Bachmann.
Diego Rodríguez Reis y Cecilia Fresco escriben y publican tanto que el próximo sábado (17 de diciembre) presentarán cinco libros al unísono. A priori, el más llamativo es “Hijo del instante”, una novela que la pareja escribió “a cuatro manos”, es decir, entre los dos. Quizás en otras latitudes haya antecedentes, pero que el cronista sepa, en narrativa, por acá no. El libro se dará a conocer en La Bachmann desde las 18:30.
“Hijo del instante nació como la idea de escribir algo juntos. Al principio, no tenía un tema definido y anduvimos dando vueltas alrededor de tres o cuatro”, desgranó Rodríguez Reis. “Todo a principios de 2008, cuando conseguimos una beca del Fondo Nacional de las Artes para escritores de Río Negro, porque yo por entonces vivía en Fiske (General Roca) y Ceci, en Bariloche”.
Fresco discrepó un tanto con la cronología. “Fue cuando nos conocimos, en 2007 o por ahí. Para mí, era la primera vez que escribía algo en conjunto. Después, hice dos libros más, uno con Mónica De Torres Curth y otro con Natalia Belenguer, así que ya se hizo como una costumbre. Es una experiencia completamente distinta a escribir en soledad, porque vas llevando la historia en la medida que el otro también”, explicó.
Pero volvamos al principio. “Agarramos un cuento que yo tenía escrito, que se llamaba Hijo del instante y empezamos a armar la historia a partir de una escena: un viejo que muere en una plaza. Dos personajes, que son el periodista –Luciano Bautista– y una casi bióloga, porque le falta terminar su tesis, –Nadia Andresen–, están buscando la génesis de ese tipo sin nombre. Empiezan a investigar cada uno con sus herramientas y a descubrir quién es ese viejito, aparentemente inocente”, introdujo el escritor.
Su compañera amplió que “todo sucede en alguna ciudad del Valle. Cada uno de los personajes está especialmente interesado en saber quién era este señor y, a medida que averiguan, van descubriendo que no era tan buena gente. La historia de la Argentina se mezcla en este personaje, que no era el más malo de todos, pero tampoco el más bueno. La frase de cabecera de Luciano es 'Nadie es nada', entonces, quiere saber quién era ese hombre”.
Además del desafío técnico, “estuvo el espiritual: decidirnos a escribir una obra juntos, el tiempo que pasó –15 años–, y en ese interín, tuvimos hijos, hicimos una casa, cada uno escribió sus libros, tuvimos proyectos en común y proyectos por separado”, relató Rodríguez Reis. “La pandemia fue un impulso, vimos que la obra estaba ahí y no podía quedar en la nada. Hablé con Daniel (Tórtora, de Ediciones De La Grieta) y con Rubén (Gómez, de Vela al Viento Ediciones Patagónicas), porque sabía que estaban encarando el proyecto de una colección que abarca dos extremos de la Patagonia: San Martín de los Andes y Comodoro. Me pareció que tenía que estar ahí. Nos dijeron: termínenla y la publicamos, y así fue: en un mes y medio, terminamos un proyecto que habíamos empezado 15 años atrás”, destacó.
Para el prolífico escritor, trabajar con su compañera de vida “fue fácil y difícil. Fácil porque no hay medias tintas, no hay cosas que se sospechan: sabemos qué estamos haciendo y cómo, profesionalmente. A la vez, eso es lo difícil porque para mí, escribir con alguien como Cecilia es una exigencia: un par, un igual que va a pedir justamente eso, que estés a la altura. Estamos muy felices, con todos los beneplácitos e infiernos que significa escribir un libro. Al hacerlo en pareja, el trabajo es doble, pero la felicidad también”, subrayó.
Para Fresco, la experiencia fue muy alentadora: “Creo que podría hacer más libros en común con otra gente o arte en colaboración, porque es muy diferente eso que sucede con la persona que tiene otras ideas y hace otros planteamientos para los personajes. Te da otras herramientas: las que tiene el otro y vos no, entonces, después se pueden sumar cosas de ese proceso para la propia escritura”, destacó.
Vicente Battista, responsable indirecto del asunto porque orientó en aquellas becas del FNA, dictaminó para la contratapa: “No es fácil proponer una narración a dos manos y mediante distintas voces. Cecilia Fresco y Diego Rodríguez Reis superan largamente ese desafío y consiguen una novela que asombra y conmueve desde la primera hasta la última página”. Pavada de sentencia.