2022-11-02

INE GÜEMES ENTRÓ EN CLIMA

“Ya no me pesa la campera”

Así se llama su cuarto álbum, disponible en plataformas digitales desde la semana pasada. Según la propia música, “es mi disco más jugado y sincero”. Sonido vintage, reminiscencias de Sargent Pepper’s Lonely Hearts Band Club y sobre todo, valentía.

Oriunda de Buenos Aires, pero firmemente instalada en la escena musical de Bariloche hace unos cuatro años, Ine Güemes proclama: “Ya no me pesa la campera”. Así se titula su cuarto álbum, que está disponible desde la semana pasada en las plataformas digitales. Según compartió la artista con El Cordillerano, el sucesor de “Cabaña” (2019) “es mi disco más jugado y sincero”, subrayó.

No hablábamos con la cantautora desde marzo último, antes de que participara de una fecha de La Canción Sin Fin, el festival que la combinó con Lucio Mantel. En aquella ocasión adelantó que esperaba alumbrar nuevo registro discográfico para mediados de año, pero bueno, finalmente el lanzamiento se concretó un poquito después, después de anticiparse con tres sencillos.

La información que Güemes remitió al periodista asevera que “en este álbum, la ecuación se forma por mi guitarra eléctrica, la batería, el bajo eléctrico y los sintetizadores”. A partir de un sonido claramente vintage, por momentos su música asume una “personalidad Sargent Pepper”, en homenaje al disco de Los Beatles de 1967, en diálogo con “ondulaciones y beats indie”.

La potencia de “Ya no me pesa la campera” termina de tomar forma con las letras, que llevan la firma de la propia Ine e inspiran “mayor libertad, con fuerza y liviandad”. En ese sentido y como ya le dijera en otra ocasión a este diario, la mudanza e inmersión en las geografías barilochenses mucho tienen que ver con las novedades que pueda ofrecer su música, en relación a sus dos primeras producciones: “¡Ahí va!” (2013) y “Corazón de alcaucil” (2016).

“En este disco me tomé muchas libertades, es un sincericidio (sic) y una exposición absoluta”, resaltó la impulsora de Lejanía Sello. “Me propuse tomarme el arte con más compromiso y, a su vez, menos en serio. El concepto fue hacer lo opuesto a lo que naturalmente haría para llegar a nuevos puertos”, puntualizó. “Es un disco eléctrico: no hay ni una guitarra acústica o criolla, como en el resto de mis álbumes”, diferenció.

En efecto, “me animé a usar la eléctrica como mi mayor expresión. Por otro lado, algo que le dio rumbo a la obra, fue un síntoma que me invadió los últimos años, en el que se vio afectado mi oído, escuchando doble, distorsionado y desafinado. Así que, con Juan Nazar, productor del disco, decidimos usar ese síntoma como concepto de audio. De ahí las voces dobladas, las violas con distor(sión), los sintes… Todo con una ondulación que oscila lo desafinado”, desafió.

Güemes se abre paso a pie firme.

Esos factores desembocaron en “mi disco más jugado y más sincero. Dije todo lo que quería decir”, destacó. Se trata de viejas y nuevas convicciones: “la importancia de ir a mi tiempo, subiendo montañas y en la vida misma”, ejemplificó. “Replantearme el lugar que ocupo, dejar de pedir tanto perdón y permiso, porque este mundo es tanto mío como de todos”, afirmó, con toda razón.

Antes de recalar en las cercanías del lago Nahuel Huapi, Ine Güemes supo tocar en escenarios relevantes de Buenos Aires, como La Tangente, La Usina del Arte en el Festival Ciudad Emergente, Café Vinilo y otros. También giró por el interior del país, además de dejarse llevar por su música a través de Francia, España y Alemania. En esos trajines, abrió conciertos o compartió escena con Ainda, Francisca y los Exploradores, Kevin Johansen, Shaman Herrera, Papina de Palma, Walter Malosetti, Adrián Berra y más.

Con “Ya no me pesa la campera”, Ine Güemes quiere transmitir “lo ínfima y agradecida que me siento de haber elegido un lugar para vivir donde todo respira” y procura “intentar transformar los procesos en luz”. No por nada, además de su alimentar su trayectoria solista, es pilar fundamental no solo de Lejanía Sello, sino también de Club de Conciertos y de Open Folk Bariloche.

Concretar su nuevo opus “fue incomodísimo de a ratos. Cambié mi manera de tocar la viola, de cantar y de expresarme. De veras que no fue cómodo”, alertó. Sin embargo, el trayecto “fue desafiante y divertido a la vez”. Ahora, “con el cuore al aire, comparto y ojalá las canciones dejen de ser mías en un punto y sean de quien quiera apropiárselas con su empatía”. De todes aquelles que dejen de sentir el peso de su respectiva campera, ¿por qué no?

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