2022-11-01

PEDAZO DE HISTORIA VIVIENTE EN EL FOYEL

El Viejo Almacén será parte de la Noche de los Museos

A un galopito de Bariloche, se alza un reducto que tiene mucha pero mucha historia. Se podrá visitar desde las 16 del viernes, para acceder a la guiada que se titula “Los dueños de la tierra”.

Entre viernes y sábado próximos (4 y 5 de noviembre), se llevará a cabo en Bariloche una nueva edición de la Noche de los Museos, pero afortunadamente, el acontecimiento excederá la jurisdicción municipal. En efecto, en la primera de las jornadas será de la partida “El Viejo Almacén” de El Foyel, un reducto entrañable que es en sí mismo, un retazo de la historia regional que todavía late y con fuerza.

Según anticipó Raúl “Yuyo” Briguez, anfitrión en el emblemático local, quienes quieran arrimarse a partir de las 16, podrán acceder a “Los dueños de la tierra”, en cuyo transcurso “se desarrollará un recorrido histórico del paraje desde la perspectiva de un viejo almacén de la década del 40, con retrospectiva hacía los originarios habitantes y su dinámica con las poblaciones del Pacífico”.

Además, “el encuentro pretende contextualizar los conflictos aún no resueltos, poniendo en relieve al Estado/Nación como único actor posible con capacidad, para la resolución de esa deuda social”, completó Briguez. Obviamente, la entrada será libre y gratuita y por las dudas, recordemos que “El Viejo Almacén” se erige en la vecina localidad, en particular, en el kilómetro 1960.2 de la no menos emblemática Ruta Nacional 40.

En su interior, en el marco de una atmósfera rural que evoca la estética de los westerns patagónicos, el salón principal ofrece una muestra fotográfica que recuerda al lonco que dio su nombre el poblado: Foyel. También se exhiben otras imágenes de las que se tomaron a fines del siglo XIX en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, además de antiguas publicaciones periodísticas que se relacionan con la historia del lugar.

El Foyel “es un paraje rural que se ubica en la zona cordillerana de la provincia de Río Negro” que “fue conformándose bajo la lógica poblacional de gran parte de la zona cordillerana de la Patagonia. Figurando como parte de una extensa red de caminos y vías comerciales vinculados con Chile, desde el siglo XVIII, El Foyel, se fue configurando a la luz de los procesos circulatorios de población que se comenzó a evidenciar fuertemente luego de la Campaña al Desierto”, nos dice un trabajo de Ricardo Ramos, quien se desempeña en los institutos de Formación Docente de El Bolsón y Lago Puelo.

“Esta zona, al este de la cordillera de los Andes, productora de vacunos principalmente, por su ubicación y aislamiento hasta las primeras décadas del siglo XX, se vio favorecida por su natural desvinculación del mercado nacional y una mayor integración con el área del Pacífico. Esto último favorecido por la expansión cerealera del valle central chileno hacia el sur y el consecuente aumento de la demanda de carne vacuna para consumo y transformación en saladeros, curtiembres, graserías, fábricas de velas y jabón”, añade el estudio.

Para Ramos, “una vez sometidos los grupos indígenas que abastecían esa demanda, y producida la definitiva reorientación económica cuyana hacia la vitivinicultura, las corrientes de población instaladas desarrollarían la misma actividad, facilitada por la presencia de numerosos valles transversales que permitían el tránsito de un lado a otro de la cordillera durante gran parte del año”.

El Foyel formó parte de la configuración regional, al funcionar como “nudo comercial de las actividades de arreos de ganado provenientes del Valle Nuevo (hoy El Bolsón), que permitían una articulación comercial con destinos hacia Bariloche, o bien, vía El Manso hacia el país vecino, conocido como la Senda Cochamó que atravesaba el Mallín Colorado o Corral de Foyel, cuyo principal destinatario se asociaba a la Compañía Comercial y Ganadera Chile-Argentina y el frigorífico Cochamó, desde donde existió un paso directo entre el estuario de Reloncaví y el río Manso para trasladar el ganado entre ambas regiones”. Para más detalles, arrímese el viernes al Viejo Almacén de El Foyel, un museo en sí mismo.

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