EL PROPIO BUSTILLO INTERESÓ A SUS AMISTADES
Notables de Buenos Aires se quedaron con las mejores tierras en Nahuel Huapi
El director del Parque Nacional organizaba excursiones de “amigos ricos” para que compraran tierras hasta entonces fiscales en derredor del gran lago.
En los planes de Exequiel Bustillo, las tierras que quedaron en la jurisdicción del Parque Nacional tenían que destinarse a “las razas más activas e industriosas, como son las nórdicas”, pero “en los hechos, los destinatarios de las mejores tierras en torno del Nahuel Huapi eran los miembros de la red social y de poder a la que pertenecía el director de los Parques”. Es decir, la así llamada oligarquía argentina.
La observación puede leerse en el artículo denominado “El proceso de construcción social de la región del Nahuel Huapi en la práctica simbólica y material de Exequiel Bustillo (1934-1944)”, que tuvo como autor al historiador Pedro Navarro Floria, en 2009. Entre otras fuentes, el investigador consultó “El despertar de Bariloche”, libro que legó el propio involucrado, además de una conferencia que brindó en 1946.
En ese volumen, “tras el minucioso relato de su hallazgo del gran lago, de su compra de los lotes XII y XIII de la que fuera Colonia Pastoril Nahuel Huapi –1.250 ha en total– y del movimiento de influencias y amistades para lograr –siempre con fondos públicos– la comunicación por tierra y por telégrafo de su nueva propiedad, Bustillo nos cuenta cómo, a fines de 1935, organizó una excursión de amigos ricos –los apellidos son todos de la alta sociedad porteña de terratenientes bonaerenses–”, según el racconto del historiador.
Las palabras que siguen son textuales de Bustillo: “Cada uno de mis huéspedes, maravillados con aquel paraíso, acabó por adquirir su pequeño lote de tierra para levantar algún día su residencia veraniega. Esta era mi obra de zapa, mi trabajo de hormiga, quizá uno de los más trascendentes y del que más me enorgullezco en la actualidad. Porque poblar aquello con argentinos, que con su capital y su presencia fuesen consolidando nuestra soberanía, no dejaba de ser la más efectiva acción a que estaba llamada la institución que me honraba en dirigir. En Villa La Angostura, sobre todo, fue donde mejor se pudo llevar a cabo esa obra de real penetración nacional”.
Para Navarro Floria, “el paradigma de esa peculiar colonización aristocrática o gentrificación de la zona fue, en efecto, Villa La Angostura, trazada y mensurada por Parques Nacionales y ofrecida en venta a los huéspedes de Bustillo, a amigos como el ministro Federico Pinedo, o a una prima, que edificó la residencia palaciega de El Messidor, actualmente perteneciente a la Provincia del Neuquén”.
Con esa metodología, el titular de Parques Nacionales procuró transformar “un pedazo de selva semidestruida, con uno que otro rancho de intrusos de aspecto miserable” en un ambiente apto para sus amigos y amigas. En ese sentido, se reconocía tributario de los Anchorena y Ortiz Basualdo. La propiedad del último en Brazo Huemul, “venciendo todas las dificultades del desierto, al atraer a los hombres influyentes del país, ha señalado el comienzo”.
Navarro Floria aclaró que “reducir esta política de desplazamiento de la población originaria y sustitución por grandes propietarios ligados al poder porteño a una iniciativa personal de Bustillo supondría recortar y banalizar el tema. En realidad, como demuestra Méndez (se refería a nuestra vecina Laura) la política de expulsión de paisanos de los territorios patagónicos había comenzado con la presencia misma del Estado argentino en la región”.
En efecto, como investigó la doctora en Historia, “la Dirección Nacional de Tierras y Colonias, en varias inspecciones realizadas desde los primeros años del siglo XX, expresó su rechazo de los pobladores considerados chilenos e indígenas y su preferencia por los inmigrantes europeos, no solamente en el plano retórico sino también mediante la práctica administrativa de otorgar títulos de propiedad a los compradores argentinos, europeos o norteamericanos de tierras fiscales -que se consideraban vacías aunque no lo estuvieran en realidad-, y negar el mismo tratamiento -otorgando permisos precarios o parciales- a los pobladores originarios”.
He ahí la raíz de muchos de los conflictos territoriales del presente. Acotó Navarro Floria que “el agente clave de esta política en el Nahuel Huapi era, como encargado de la oficina de Tierras y Colonias y también como intendente del Parque Nacional del Sur, Emilio Frey. Incluso la fracción comprada por Bustillo había pertenecido a George Newbery y a otros colonos estadounidenses beneficiarios de la distribución de tierras que financió la conquista militar de la región”. Clarísimo.