GRACIAS AL ETERNO COMPAÑERISMO DE CLAUDIO CHEHÉBAR
“La guitarra de Manuel Montecinos” llegó a YouTube
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Se trata del único registro solista que el recordado guitarrista había grabado en el estudio de Alejandro Fatur. El disco jamás se editó y con sentido de justicia, el vientista lo rescató para que esté disponible en plataformas digitales.
Con paciencia de arqueólogo y un compañerismo a toda prueba, Claudio Chehébar se tomó el trabajo de recuperar y poner en plataformas digitales “La guitarra de Manuel Montecinos”, el único registro solista del recordado guitarrista, que falleciera en 2015. El trabajo ya estaba en Soundcloud.com pero no contento con su repercusión, el flautista colgó el material de YouTube, herramienta bastante más visitada.
En charla con El Cordillerano, Chehébar recordó en qué momento se concretó la grabación. “Manuel grabó este material entre 2004 y 2005. La mayoría de los músicos queremos grabar porque es una de las cosas más lindas que hay: dejar plasmado lo que hacemos. Él también quería hacerlo y antes de grabar este disco, había hecho un demo para probar cómo sonaba y probarse en un estudio de grabación”.
Esa suerte de aperitivo se conformó con “dos temas: Adiós Nonino, de Astor Piazzolla, y Homenaje a Baden, de Luis Salinas. Luego, hizo su disco con otros 11 temas”, mencionó el músico. En aquella oportunidad, “yo no tuve un rol protagónico, aunque estábamos tocando desde 2003 y obviamente, charlábamos de todo y él me iba contando. Yo lo alentaba, pero había sido una decisión suya. Fue a grabar al estudio Antara, de Alejandro Fatur, así que, en la grabación, solo tuve el rol de amigo y nada más”, resaltó.
Recordó Chehébar que “Manuel nos dejó en 2015 y durante todo ese tiempo, el disco no se editó. Es difícil decir por qué. Ahí sí traté de jugar un rol más activo y estimularlo, darle toda la ayuda que podía para que el material saliera a la luz, porque además lo había escuchado y me parece de altísima calidad, hermosísimo de escuchar”, describió. “Es un material entretenido, que no decae, con el sonido típico de Manuel que tiene como los dos extremos, en el buen sentido de la palabra”, introdujo.
En efecto, “La guitarra de Manuel Montecinos” contiene “partes muy virtuosas y rápidas, de un virtuosismo impresionante; y también tiene partes en las que Manuel hace llorar la guitarra, algo que era una marca suya. Llorar en el sentido de notas muy sentidas, especialmente en algunas milongas camperas”, subrayó su ex compañero. “Entonces, me parecía un material extraordinario y lo estimulaba para que se edite”.
Pero por cuestiones que nadie pudo saber aunque pueden intuirse, “él lo iba pateando y llegó un momento en el que le presenté a Yanina Navarro, la hija de Roberto, que había diseñado la carátula de casi todos los discos que hicimos con el dúo (Chehébar-Navarro). Ahí se entusiasmaron y ella llegó a hacer un diseño que él aprobó, pero bueno, ahí quedó. Tal vez Manuel fuera demasiado exigente consigo mismo y tuviera temor de que el disco no satisficiera un determinado estándar. La verdad, no sé, pero hubo mucha gente que lo alentó para que lo sacara”, resaltó el ahora editor.
En efecto, “como el disco nunca llegó a salir, me tomé el atrevimiento, muchos años después de que Manuel nos dejara. Decidí hacerlo conocer en las plataformas y hablé con gente de la familia, porque como legado que quedó grabado de Manuel, como cosa grabada en estudio, también está el disco que grabó conmigo (“Desde el alma” – 2014), pero no me parecía justo que eso fuera lo único. Tenía que estar Manuel, porque tenía una estatura como guitarrista solista, muy grande”, resaltó.
Detrás de ese cometido, “lo subí hace unos meses a Soundcloud.com y lo difundí en las redes, pero bueno, no mucha gente se mete en esa plataforma. En YouTube tiene más repercusión. Tiene 11 temas y agregué como bonus tracks ese demo que había grabado antes. Hay de todo un poco y algo para mencionar es que hay un gato que es de él, de Manuel, muy lindo”. Se llama sencillamente así: “Gato”. Música conmovedora que ahora quedó al alcance de un par de clics, gracias a otro gesto conmovedor.